Cuando un servicio de streaming triplica su audiencia en cuatro años hasta alcanzar casi los 100 millones de usuarios activos, los gigantes de la televisión de pago empiezan a sudar. Lanzado con indiferencia general y adquirido en 2020 por Fox por 440 millones de dólares, Tubi se consolidó con una simple promesa: sin cuotas de suscripción, anuncios mínimos y una enorme selección de películas y series. El resultado: 10 000 millones de horas de visualización para 2024, una audiencia de quienes cortaron el cable y quienes nunca lo han usado, que ya lo han relegado al museo, y unos ingresos publicitarios en camino de superar los 1000 millones de dólares. Mientras que Netflix exige a los usuarios sacar sus tarjetas de crédito, Tubi exige solo un poco de atención entre anuncios, suficiente para captar el 1,8 % del tiempo de visualización televisiva en Estados Unidos, por delante de Samsung TV Plus y Pluto TV.
La oferta: una "tienda de vídeos en el ático" con esteroides publicitarios
En lugar de perseguir los mismos títulos de renombre que sus competidores, Tubi apuesta por el exceso: más de 275.000 títulos, acuerdos con MGM, Lionsgate y Paramount, y un tesoro de nichos improbables: giallo italiano, Bollywood clásico, series de culto de los 70 y 80, e incluso películas francesas con subtítulos propios. El servicio también emplea tácticas de marketing de gran impacto: un anuncio de terror durante la Super Bowl de 2023 y una nueva grabación propia en 2025 que cautivó a 15,5 millones de espectadores simultáneos. Accesible en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Latinoamérica, la plataforma permanece bloqueada en Francia debido a las regulaciones del RGPD, un obstáculo que una VPN supera más rápido que una barrera aduanera. Pero no importa: bajo el liderazgo de Lachlan Murdoch (Fox) y Anjali Sud (Tubi), la marca avanza como un lobo solitario, convencido de que la publicidad gratuita ya no es un plan B sino el verdadero plan A para los hogares en busca de streaming ilimitado… sin límites de presupuesto.