La Federación Iraní de Fútbol ha presentado una queja ante la FIFA por las restricciones de viaje impuestas a su selección nacional durante el Mundial. La queja se refiere a las restricciones de entrada y estancia en Estados Unidos, donde Irán disputará sus partidos de la fase de grupos. Irán argumenta que estas restricciones impiden que su equipo se prepare de la misma manera que las demás naciones participantes. La federación sostiene que la imposibilidad de alojarse con normalidad en las ciudades anfitrionas estadounidenses interrumpe directamente el entrenamiento técnico, la recuperación física y la organización deportiva general del equipo.
24 horas en el lugar, salida inmediata.
Las autoridades estadounidenses exigen que la delegación iraní ingrese al país dentro de las 24 horas previas a sus partidos y que abandone Estados Unidos el mismo día del encuentro. Por consiguiente, Irán debe operar desde su base en México, con viajes obligatorios a las ciudades estadounidenses donde se disputan sus partidos. La selección iraní había solicitado viajar a la ciudad anfitriona dos días antes de cada partido para cumplir con su programa de preparación, entrenamiento y recuperación. Esta solicitud fue denegada para el primer partido contra Nueva Zelanda, así como para el posterior encuentro contra Bélgica en Los Ángeles.
Una normativa que prevé la llegada anticipada
El reglamento del Mundial de 2026 estipula que un equipo debe viajar desde su campamento base hasta la ciudad sede el día anterior al partido, con la posibilidad de viajar dos días antes en ciertos casos. También exige una sesión de familiarización en un estadio donde el equipo no haya jugado antes, ya sea el día anterior o dos días antes del encuentro. Es precisamente en este punto donde Irán basa su protesta: la federación alega que las restricciones aplicadas a su delegación impiden que el equipo se beneficie de las condiciones previstas en la organización deportiva habitual del torneo.
Bélgica e Irán bajo presión logística
El próximo partido de Irán contra Bélgica está programado para el 21 de junio en Los Ángeles. Esta limitación es aún más significativa, ya que el partido comenzará al mediodía, hora local, lo que reduce aún más el tiempo de recuperación y adaptación de un equipo que se vio obligado a viajar desde México el día anterior. Tras su empate 2-2 contra Nueva Zelanda, Irán ya se había visto obligado a regresar inmediatamente a Tijuana en lugar de quedarse allí para recuperarse. El entrenador Amir Ghalenoei denunció esta situación, que, según él, ha afectado gravemente a su equipo desde el inicio del torneo.
Un Mundial bajo restricciones políticas
El problema va más allá de la mera organización deportiva. El Mundial de 2026 es coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, pero Irán disputa sus partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense en medio de unas relaciones diplomáticas extremadamente tensas con Washington. La incertidumbre en torno a los visados y las restricciones de entrada ya ha obligado a la selección iraní a establecerse en México en lugar de Estados Unidos. La federación iraní no pide un trato preferencial. Exige las mismas condiciones que los demás equipos: llegar con suficiente antelación, prepararse para el partido en la ciudad anfitriona, tener un periodo de recuperación normal tras el encuentro y regresar a su base sin prisas.
La FIFA se enfrenta ahora a un problema de equidad.
La queja plantea una cuestión fundamental para la FIFA: ¿puede considerarse que una selección nacional compite en condiciones justas si solo puede ingresar al país anfitrión la víspera de sus partidos y debe irse inmediatamente después del pitido final? Hasta el momento, ni la FIFA ni las autoridades estadounidenses han dado una respuesta pública inmediata a la protesta de Irán. Pero el asunto ya es oficial: Irán cree que sus condiciones de viaje están obstaculizando su preparación para la Copa del Mundo y solicita la intervención del organismo rector mundial.