Shrinkflation: cuando los productos se reducen pero el precio permanece igual
Shrinkflation: cuando los productos se reducen pero el precio permanece igual

Desde hace varios meses, un fenómeno discreto pero generalizado ha ido erosionando el poder adquisitivo: la contracción inflacionaria o reduflación. El principio es simple: el precio se mantiene (o aumenta ligeramente), pero la cantidad disminuye. Como resultado, los consumidores pagan más sin darse cuenta. Galletas, cereales, chocolate, detergente para la ropa, gel de ducha… ningún pasillo se salva.

Los fabricantes ofrecen los mismos argumentos: aumento de los costos de las materias primas, la energía, el transporte y el embalaje. En lugar de aumentar drásticamente los precios, algunos prefieren reducir el peso o la cantidad de unidades por paquete. Esta estrategia evita el impacto psicológico de una subida de precios, a la vez que preserva los márgenes de beneficio.

Trucos de embalaje para despistar a la gente


Para que estas reducciones sean menos notorias, muchas marcas están experimentando con los envases: cajas más gruesas, bolsas infladas, tamaños familiares más ligeros o recetas modificadas. En algunos casos, la diferencia es apenas perceptible: 1 litro se convierte en 90 cl, 200 g se reducen a 180 g, una tableta de chocolate pierde algunos cuadritos. Y como la mayoría de los consumidores compran por costumbre, el cambio suele pasar desapercibido.

Para evitar caer en la trampa, el mejor enfoque es comparar los precio por kilo o por litroEsto se indica en letra pequeña en las etiquetas de las tiendas. Esto es lo que revela el verdadero aumento de precio. Otro consejo: tenga cuidado con los "nuevos formatos", los paquetes "más prácticos" o "ecológicos", que a menudo implican cantidades reducidas. Para 2026, la inflación de precios reducidos se habrá convertido en una inflación disfrazada: invisible a simple vista, pero muy real en la caja.

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