Derrotado por Jesper de Jong en la primera ronda 6-3, 3-6, 6-3, 6-4, Stan WawrinkaStan Wawrinka, campeón de 2015, cerró su participación en Roland Garros este lunes. A sus 41 años, "Stan el Hombre" abandonó la arcilla parisina entre una ovación de pie, orgullo, emoción e inmenso respeto.
Una última pelea, y luego la salida.
Stan Wawrinka no ganó su último partido en Roland Garros. Pero se despidió como siempre: con garra y su característica negativa a retirarse en silencio. Frente al holandés Jesper de Jong, quien tuvo una segunda oportunidad tras la retirada de Arthur Fils, el suizo perdió en cuatro sets, 6-3, 3-6, 6-3, 6-4, después de una batalla de 3 horas y 04 minutos en la cancha Simonne-Mathieu.
Una última emoción
Ahí estaba ese revés paralelo, otro más. Uno de esos golpes que han trascendido el tiempo como una firma grabada en arcilla. Wawrinka le ofreció al público un último suspiro, como si su cuerpo aún pudiera desafiar al tiempo. Tres puntos después, la realidad lo golpeó: Roland-Garros acababa de perder a una de sus figuras más queridas.
Simonne-Mathieu representa "Stan el hombre"
Al finalizar el partido, el marcador pasó a un segundo plano. El público se puso de pie. París ovacionó a un campeón que había brindado algunos de los momentos más brillantes de este torneo. Posteriormente, se celebró una ceremonia en su honor, a la que asistieron Amélie Mauresmo y Gilles Moretton, con mensajes de destacadas figuras del tenis.
2015, el año en que derrocó a París
Es imposible ver esta despedida sin recordar el año 2015. Ese año, Wawrinka derrotó a Novak Djokovic en la final y levantó la Copa de los Mosqueteros tras dos semanas memorables.
Con 41 años y 57 días, Wawrinka se convirtió en uno de los jugadores de mayor edad en competir en el cuadro principal masculino de Roland-Garros desde la era moderna del torneo. Su presencia ya suponía un reto. Sabía que esta edición sería la última en París, pues había anunciado que 2026 sería su última temporada en el circuito.
“Es difícil dejarte”
El momento más emotivo llegó cuando se dirigió directamente al público. Wawrinka reconoció el dolor de marcharse, sin ocultarlo. “Es difícil dejarte”—Lo soltó de golpe, con la voz quebrada—. Y entonces surgió esta idea, terriblemente cierta: cuando amas algo tanto, nunca quieres abandonarlo. Incluso cuando tu mente sabe que la decisión es la correcta, tu corazón aún se resiste.