La periodista estadounidense independiente Shelly Kittleson fue secuestrada el martes en la capital iraquí. Las autoridades confirmaron el secuestro, anunciaron la detención de un sospechoso e iniciaron una operación de búsqueda para dar con la reportera, cuya liberación aún no se había confirmado al momento de las últimas actualizaciones oficiales.
Una escena brutal en el corazón de la ciudad.
El secuestro tuvo lugar en la calle Saadoun, en el centro de Bagdad. Shelly Kittleson fue interceptada por varios hombres vestidos de civil antes de ser obligada a subir a un vehículo. Según el Ministerio del Interior iraquí, las imágenes de las cámaras de seguridad muestran la escena a plena luz del día en la calle.
Una huida apresurada, una persecución inmediata.
El incidente provocó rápidamente la movilización de las fuerzas de seguridad. Según los informes, dos vehículos participaron en la operación. Uno de ellos volcó durante una persecución cerca de Al-Haswa, en la provincia de Babil, mientras que el periodista fue presuntamente trasladado a un segundo vehículo que logró escapar.
Se ha detenido a un sospechoso, pero aún quedan muchas preguntas sin respuesta.
El Ministerio del Interior iraquí afirma haber arrestado a un sospechoso e incautado uno de los vehículos utilizados por los secuestradores. Sin embargo, los demás presuntos participantes en el secuestro permanecen prófugos y las autoridades aún no han anunciado la localización del periodista. La investigación se centra, en particular, en la ruta que siguieron los secuestradores tras abandonar el centro de Bagdad.
Un periodista experimentado de Oriente Medio
Shelly Kittleson es una periodista independiente que ha cubierto Irak, Siria, Afganistán y los conflictos de Oriente Medio durante años. Residente en Roma, colaboró regularmente con diversos medios de comunicación internacionales y realizó reportajes de campo reconocidos en la región.
Surge la posibilidad de un grupo proiraní.
Por parte estadounidense, un funcionario declaró que una persona arrestada en este caso tenía vínculos con Kataib Hezbollah, una milicia iraquí proiraní. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades iraquíes no han atribuido pública y definitivamente el secuestro a este grupo. Por lo tanto, el caso sigue siendo políticamente delicado, en un contexto regional ya de por sí extremadamente tenso.
Las advertencias precedieron al secuestro.
Funcionarios estadounidenses han indicado que la periodista había sido advertida repetidamente de las amenazas en su contra, incluso poco antes de su secuestro. Washington afirma que ahora está coordinando sus esfuerzos con las autoridades iraquíes y el FBI para lograr su liberación lo antes posible.