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Fracaso de audiencia en Eurovisión: más de un millón de espectadores perdidos en un año.

Si bien Eurovisión 2026 situó a France 2 en lo más alto de las audiencias el sábado por la noche, el resultado general dista mucho de ser triunfal. Transmitida desde Viena, Austria, la 70.ª edición del concurso atrajo a 3,99 millones de espectadores, lo que representa una cuota de pantalla del 33,3 %.

Una puntuación suficiente para dominar la noche, pero significativamente inferior a la del año pasado. En 2025, 5,28 millones de personas vieron el concurso. En un año, Eurovisión ha perdido casi 1,3 millones de espectadores, un descenso considerable para uno de los eventos televisivos más importantes de la primavera.

Monroe 11º, Francia aún lejos de la victoria

La decepción también se debió a la clasificación. La concursante francesa Monroe terminó en el puesto 11, lejos del podio. A pesar de la expectación que rodeaba su actuación, Francia no logró destacar en una edición ganada por Bulgaria. Este resultado mediocre, sumado a la disminución de la audiencia, refuerza la impresión de una noche decepcionante para los concursantes franceses.

Una repetición de France 3 no muy lejos de la realidad

Otra señal preocupante: France 3 no se quedó atrás con una simple reposición de una serie policíaca. Esto no es nada halagador para Eurovisión, que se transmite en directo y se supone que es un gran evento televisivo. Aunque France 2 conserva el primer puesto, la diferencia con la competencia disminuye considerablemente su rendimiento.

Una clara erosión de la audiencia.

El descenso también se observa en el mercado objetivo. Eurovisión atrajo al 38,7% de las mujeres menores de 50 años responsables de las compras del hogar, en comparación con el 53,8% del año pasado.

Entre la pérdida de más de un millón de espectadores, el undécimo puesto de Monroe y, en definitiva, una competencia muy reñida, la edición de 2026 deja una impresión muy ambivalente. France 2 se alza con la victoria, pero Eurovisión en sí misma sale debilitada. Esto no resulta sorprendente. Entre actuaciones ridículas, votaciones sin credibilidad y un concurso que se ha convertido más en una plataforma política que en un auténtico evento musical, el público francés se ha distanciado de él…

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