En Bruselas, el tema de Google sigue reapareciendo como un asunto recurrente que nunca desaparece. En esta ocasión, la Comisión Europea se centra en el artículo 6, párrafo 11, del Reglamento sobre Mercados Digitales (RMD), y su idea es sencilla en teoría: obligar a Google a compartir, bajo ciertas condiciones, una parte de sus datos de búsqueda con los motores de búsqueda de la competencia que operan en Europa.
Ya está fijado el plazo: a más tardar el 27 de julio de 2026, aunque los detalles técnicos aún están en discusión y la consulta pública finalizó el 1 de mayo. Google, por su parte, se muestra muy cautelosa. La compañía considera esta información estratégica y teme que su ventaja, basada en algoritmos y un gran volumen de datos, se vea mermada en favor de competidores más pequeños.
Entre la competencia y la fantasía de "saquear" sitios históricos
En las redes sociales, el discurso ya ha cambiado: algunos juran que la Unión Europea «saqueará tu historial de Google» e implementará una vigilancia generalizada. En realidad, el texto no prevé el acceso directo de la Comisión a los historiales individuales de los europeos; el objetivo declarado es compartir datos con la competencia para promover alternativas, dentro de un marco que pretende ser compatible con el RGPD.
La línea que separa la portabilidad útil de las preocupaciones personales es muy delgada, sobre todo cuando se trata de nuestras búsquedas, esos rastros de la vida cotidiana que a veces resultan más reveladores que un diario personal. Tras Android, Shopping y AdSense, la confrontación toma un nuevo rumbo, y la implementación gradual del DMA promete una dura batalla en un punto clave: ¿hasta qué punto podemos desvelar el funcionamiento interno de las búsquedas sin dañar la confianza del usuario?
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.