El ministro de Vivienda, Vincent Jeanbrun, indicó el miércoles que el gobierno no está a favor de la implementación a nivel nacional del control de alquileres en Francia. Esta postura surge cuando el programa piloto que se está llevando a cabo en varias ciudades importantes está programado para finalizar, en teoría, el próximo mes de noviembre.
Esta declaración se produce tras la publicación de un informe encargado por el gobierno sobre los efectos del sistema vigente en unos sesenta municipios, entre ellos París, Lyon y Lille. El documento destaca unos resultados considerados «ambivalentes»: los alquileres parecen, en general, moderados, pero el sistema adolece de deficiencias en su gestión y supervisión.
Se ha reavivado el debate sobre el futuro del sistema.
El informe destaca, en particular, las dificultades relacionadas con la falta de datos fiables para medir con precisión los efectos del control de alquileres en el mercado de alquileres. Sus autores también consideran que el gobierno carece actualmente de las herramientas suficientes para garantizar una supervisión eficaz del sistema.
Quienes apoyan el control de alquileres temen ahora su desaparición total en varias ciudades por falta de nueva legislación. La Fundación para la Vivienda de las Personas Desfavorecidas ha lanzado una petición para que se mantenga, mientras que algunas autoridades locales solicitan una prórroga inmediata del programa piloto.
Sin embargo, Vincent Jeanbrun anunció la próxima apertura de consultas con los funcionarios electos locales y los parlamentarios para evaluar el seguimiento de esta política de regulación del mercado inmobiliario.
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