Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió Myanmar el viernes 28 de marzo cerca de la ciudad de Sagaing, a tan solo 10 km de profundidad. Se desconoce el número de muertos, pero los daños ya son cuantiosos. En Naypyidaw, la capital, las carreteras se agrietaron y los edificios dañados arrojaron escombros a las calles, provocando un caos inmediato.
Pánico en Bangkok: un edificio se derrumba en Chiang Mai
La onda expansiva cruzó las fronteras de Birmania, sembrando el pánico incluso en Tailandia. En Bangkok, la capital, las oficinas y tiendas fueron evacuadas apresuradamente, y parte del metro quedó suspendido. Más al norte, en Chiang Mai, un destino turístico famoso por sus templos, un edificio de 30 pisos en construcción se derrumbó por la fuerza de los temblores. "Oí el ruido mientras dormía; salí corriendo en pijama lo más rápido que pude", dijo un residente conmocionado. El primer ministro tailandés, Paetongtarn Shinawatra, convocó de inmediato una reunión de emergencia para organizar la respuesta nacional a la crisis.
Se registraron réplicas en lugares tan lejanos como China y Yunnan.
Los temblores también alcanzaron la provincia china de Yunnan, donde las autoridades locales registraron una magnitud aún mayor, de 7,9. Esta región fronteriza también experimentó temblores violentos, lo que pone de relieve la vulnerabilidad sísmica de la zona. Este terremoto evoca el recuerdo de los numerosos temblores que azotaron Myanmar durante el siglo XX. La particularmente activa falla de Sagaing sigue representando una amenaza constante para la región, ya gravemente afectada por frecuentes desastres naturales.