Durante varios meses, entre febrero y junio de 2024, el barrio de Paramé de Saint-Malo vivió al ritmo alarmante de noches marcadas por el vandalismo. El jueves 27 de marzo, dos jóvenes de Saint-Malo, de 18 y 20 años, comparecieron ante el tribunal penal por robo agravado y destrucción en serie: en total, se les acusa de 67 delitos.
Los actos de vandalismo se dirigieron principalmente a los coches aparcados en las mismas zonas. Los residentes solían descubrir sus vehículos dañados: ventanas rotas, carrocería rayada, limpiaparabrisas rotos o capotas desgarradas. En el interior, los autores no solo robaban dinero; también se llevaban ropa, bolsos, cargadores e incluso botellas de champán. También se produjeron otros actos de vandalismo más injustificados, como grafitis en cubos de basura, gradas de estadios y marquesinas de autobús.
400 horas de servicio comunitario
Juzgados este jueves, los dos jóvenes fueron condenados a 400 horas de servicio comunitario cada uno. Una sentencia considerada leve por algunos vecinos del barrio, quienes siguen expresando su preocupación: "Ahora tengo miedo de aparcar el coche fuera", confesó uno de ellos. Tras estos largos meses de vandalismo, los vecinos esperan que la paz se haya restablecido en Paramé para siempre.