Enfrentamientos mortales cerca de escuelas secundarias: el gobierno saca las armas pesadas
Enfrentamientos mortales cerca de escuelas secundarias: el gobierno saca las armas pesadas

Tras otro sangriento altercado en Yerres, Essonne, donde un estudiante de secundaria de 17 años murió apuñalado el lunes, Bruno Retailleau y Élisabeth Borne adoptaron una postura más firme. A las afueras del instituto de formación profesional Beaugrenelle en París, los ministros del Interior y de Educación Nacional prometieron el jueves 27 de marzo una respuesta "más disuasoria y firme" para detener una "abominable letanía" de violencia escolar.

Registros y sanciones inmediatas

Se ha enviado un mensaje a los prefectos y rectores: se deben realizar controles aleatorios frente a los colegios antes de que finalice el curso académico. Se revisarán las mochilas y se detectarán armas y drogas; la instrucción es clara: intensificar los operativos sin previo aviso para "ejercer presión". Si se encuentra un cuchillo, se aplicarán sanciones inmediatas: una multa fija para los adultos y una citación inmediata a la comisaría para los menores. "No vamos a dejar pasar nada", insistió Retailleau.

En un clima de creciente tensión, el gobierno quiere recuperar el control de los espacios escolares, que en algunas zonas se han convertido en escenario de disputas territoriales entre bandas rivales. La medida busca tanto proteger como disuadir: «Necesitamos más sanciones», afirma el ministro, sin ocultar su exasperación ante las tragedias cada vez más frecuentes.

Esta firme estrategia, basada en el miedo al control y la certeza del castigo, forma parte de un esfuerzo gubernamental más amplio para restaurar la autoridad estatal, en particular en las escuelas, consideradas un santuario republicano amenazado. Queda por ver si esta política será suficiente para frenar la espiral de violencia.

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