Un palacio de justicia rediseñado por completo, el doble de personal de seguridad, tres salas abiertas al público y a los medios de comunicación… En Besançon, los preparativos se asemejan más a los de una cumbre internacional que a los de un juicio penal. A partir del 8 de septiembre, la ciudad acogerá el juicio extraordinario de Frédéric Péchier, un anestesiólogo sospechoso de envenenar a treinta pacientes, doce de los cuales fallecieron. Considerado un caso "sensible" por el Ministerio de Justicia, este asunto ya ha invertido varios cientos de miles de euros en la transformación del salón principal del edificio del Parlamento, habitualmente reservado para ceremonias solemnes. La carpintería y las pinturas del siglo XIX se alzarán ahora junto a plataformas elevadas, nuevas oficinas, iluminación modernizada y un sistema de sonido digno de un teatro. Se necesitaron nada menos que cinco meses de trabajo para transformar este histórico escenario en una sala de audiencias con capacidad para unos sesenta abogados, 156 demandantes, 135 testigos y 15 peritos.
Un juicio extraordinario
Se prevé una logística colosal: habrá 190 asientos disponibles en la sala principal, principalmente para las víctimas y sus representantes. La sala Nodier se ha reconfigurado para albergar a 80 personas, que seguirán el proceso por videoconferencia. Una tercera sala está reservada para periodistas, con la misma configuración. Se han habilitado zonas de descanso para abogados y partes civiles, así como un despacho para el acusado, que comparece en libertad, y su equipo legal. A la entrada del juzgado, el ambiente es menos solemne que centrado en la seguridad. Puertas electrónicas, registros sistemáticos de bolsos, rutas señalizadas y colas organizadas recuerdan que el sistema judicial es tan cauteloso con las multitudes como con las tensiones. El personal de seguridad desplegado se duplicará durante los tres meses y medio que se prevé que dure el juicio. Frédéric Péchier, acusado de cometer los envenenamientos entre 2008 y 2017 en dos clínicas de Besançon, será juzgado por el Tribunal de lo Penal de Doubs. Un maratón jurídico cuya preparación, digna de una operación nacional, ilustra el carácter extraordinario de un caso donde las vidas destrozadas se cuentan por decenas.
