Al concluir su mandato, Marie Derain de Vaucresson, presidenta de la Autoridad Nacional Independiente para la Reparación (INIRR), ha expresado su preocupación por la evolución del sistema de atención a las víctimas de abuso sexual infantil dentro de la Iglesia. Manifestó su inquietud por la dirección que ha tomado la Conferencia Episcopal de Francia para la continuidad del mecanismo, cuya INIRR finalizará el 31 de agosto.
El nuevo sistema implica pasar por los centros de escucha diocesanos antes de ser derivado a una red de trabajadores de apoyo, una organización que, según ella, marca un retorno parcial al seno de la institución eclesial. Considera que este avance desafía el equilibrio actual, que se basa en el apoyo brindado fuera de la Iglesia.
Una independencia considerada esencial por el organismo actual.
Marie Derain de Vaucresson subraya la necesidad de que las víctimas contacten con un tercero independiente, condición que considera fundamental para el proceso de reparación. Teme que la nueva organización reduzca esta distancia y socave la confianza, sobre todo porque los servicios de apoyo existentes se perciben como desiguales en las distintas regiones.
También hizo hincapié en que la compensación no debe considerarse una ayuda, sino un reconocimiento, e hizo un llamamiento a preservar ciertos principios durante la transición. Aseguró que, hasta el final de su mandato, las víctimas seguirían recibiendo apoyo en las mismas condiciones, al tiempo que animaba a los futuros líderes a aprovechar la experiencia adquirida.
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