París-Marsella: el TGV M entra en su fase final antes de su lanzamiento en verano
París-Marsella: el TGV M entra en su fase final antes de su lanzamiento en verano

Cinco meses antes de su lanzamiento comercial, el nuevo tren de SNCF Voyageurs está finalizando sus pruebas finales. Está previsto que el TGV M reciba a sus primeros pasajeros el 1 de julio, con cuatro trenes operando inicialmente en la línea París-Marsella, sin paradas intermedias. Este lanzamiento es muy esperado, tras un retraso de dos años respecto al calendario original.

El tren se encuentra actualmente en pruebas preoperacionales. Circula en configuración comercial entre Saint Pierre des Corps y Burdeos. A bordo, se invita a empleados voluntarios de la empresa a probar cada detalle y ofrecer su opinión. El objetivo es perfeccionar los parámetros ergonómicos finales antes de su apertura al público.

Los participantes examinan la comodidad de los asientos, la accesibilidad, el flujo de pasajeros, la conectividad y la distribución interior. La retroalimentación se centraliza mediante una interfaz específica y se transmite a los equipos de pruebas. Si bien las modificaciones propuestas son menores, dado que las opciones estructurales ya están definidas, algunos elementos aún pueden optimizarse.

Un activo estratégico frente a la competencia

Para la dirección de SNCF Voyageurs, el TGV M es una herramienta estratégica. Su presidente, Christophe Fanichet, lo presenta como una herramienta clave para satisfacer la creciente demanda y hacer frente a la competencia en la red nacional. La llegada de Trenitalia a ciertas rutas, en particular a Lyon y Marsella, ha intensificado la presión competitiva. La elección de Marsella como primer destino del TGV M se inscribe en este contexto.

El nuevo tren consta de nueve vagones, uno más que los modelos actuales, con un total de 740 plazas. Esto representa aproximadamente un 20 % más de capacidad para la misma longitud. La compañía también prevé una reducción del 30 % en los costes de mantenimiento, un factor clave para mejorar la rentabilidad.

El TGV M fue diseñado como una plataforma modular. Los espacios interiores pueden reconfigurarse para ajustar la proporción entre primera y segunda clase o para crear zonas exclusivas para bicicletas y equipaje. El tren ofrece un bar de dos niveles y acceso a internet de alta velocidad.

Desde una perspectiva medioambiental, la SNCF destaca una reducción del 32 % en las emisiones de CO2 en comparación con generaciones anteriores, así como una tasa de reciclabilidad del 97 %. Estas características forman parte de la estrategia de descarbonización del transporte ferroviario. Tras meses de pruebas técnicas, la fase actual marca la recta final. En julio, el TGV M tendrá que convencer no solo a los empleados que lo probarán, sino también a los exigentes pasajeros, en un mercado donde la capacidad, la comodidad y el precio se están convirtiendo en criterios clave.

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