En Colombey-les-Deux-Églises, La Boisserie no es una casa cualquiera. Fue allí donde Charles de Gaulle vivió, trabajó y falleció en 1970, en esta residencia enclavada en un paisaje que, con el paso de las décadas, se ha convertido en un lugar de memoria nacional. El público la visita, su mirada se detiene en ella, el Estado la vigila de cerca… mientras recuerda a todos una realidad innegable: la propiedad sigue siendo privada.
Sin embargo, tras la muerte de Philippe de Gaulle en 2024, la sucesión ha generado tensiones familiares y el asunto ha trascendido al ámbito público. Los cuatro nietos del general heredaron su patrimonio y, diez meses después de su fallecimiento, una decisión causó gran impacto: la venta de parte de sus bienes. El ejemplar original del Llamamiento del 18 de junio fue donado al Estado, un gesto sumamente simbólico, mientras que otros objetos fueron subastados, alcanzando un reloj un precio de hasta 530.000 euros. Estas cifras son sorprendentes y plantean una pregunta sencilla, casi directa: ¿Podría venderse la propia Boisserie?
Un lugar privado, un símbolo público
En los silenciosos pasillos del patrimonio, a veces un rumor basta para poner a todos en alerta. El historiador Jean-Luc Barré, biógrafo de Charles de Gaulle, dice que discutió el tema con Emmanuel Macron Tras los persistentes rumores sobre el interés de compradores chinos o rusos, la posibilidad de que un extranjero adquiera una casa cerca de la Cruz de Lorena y el Memorial de Charles de Gaulle ha causado, como era de esperar, sorpresa en un país donde ciertos lugares se valoran mucho más allá de su valor inmobiliario. Más allá del propietario, lo que está en juego es la conservación de las habitaciones, la continuidad del acceso público y el mantenimiento de su significado simbólico.
La saga se complica aún más con los cambios en la propiedad de la finca. Charles de Gaulle, el nieto mayor y exmiembro del Parlamento Europeo, vendió sus acciones a su hermano, Pierre de Gaulle, quien, según se informa, ahora posee el 50% de La Boisserie. Pierre de Gaulle visitó Rusia en 2023, durante la guerra de Ucrania, y expresa abiertamente su admiración por Vladimir Putin. En este contexto, cada transacción financiera relacionada con la finca es objeto de escrutinio, comentarios y, en ocasiones, incluso de manipulación, lo que explica que el Estado francés siga de cerca la situación, aunque sea a distancia.
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