Fue una caminata común y corriente la que condujo a un descubrimiento extraordinario: una mujer de Andhra Pradesh, en el sureste de la India, se topó con una antigua estatua del dios hindú Vishnu, arrastrada por la arena en Visakhapatnam. Un enigma centenario que los arqueólogos intentan resolver.
Una deidad llevada por las olas
La estatua, tallada en granito y de casi un metro de tamaño, representa Janardanaya, una encarnación de Visnú destinada a eliminar el sufrimiento del pueblo. Un símbolo poderoso, aún más misterioso porque a la deidad le faltaba un brazo, probablemente el que sostenía la caracola sagrada, la ShankhaLa estatua en sí está vinculada al océano en la tradición hindú. Las autoridades arqueológicas de Andhra Pradesh, rápidamente alertadas, recuperaron el objeto para su estudio. Los análisis iniciales indican que fue tallada en el siglo XIII o XIV, pero no en la región. A diferencia de las estatuas locales de khondalita, esta está hecha de granito, un material ajeno a la zona.
¿Un templo hundido o una ofrenda al mar?
Han surgido dos hipótesis. La primera: la estatua podría provenir de un antiguo templo, ahora sumergido u olvidado, del cual fue arrastrada por el mar. La segunda, más probable según los expertos, sugiere una tradición hindú de arrojar al mar las estatuas dañadas, como esta, que ha perdido una extremidad. ¿Una ofrenda al mismísimo dios Vishnu? Los investigadores no descartan un significado simbólico aún más profundo tras esta mutilación. El misterio sigue sin resolverse, pero ya despierta la fascinación de devotos y curiosos. A la espera de que se desvelen todos sus secretos, la estatua podría unirse pronto a las colecciones del Museo Visakha, a pocos kilómetros de la playa de Pedda Rushikonda. Una nueva vida para una deidad milenaria, que regresa de las profundidades.