policía
policía

Se suponía que debían hacer cumplir la ley, pero la eludieron cínicamente. Este jueves 27 de marzo, un exagente de la policía judicial (OPJ) de Seine-et-Marne y su pareja, agente de policía de la estación de tren Gare du Nord, comparecieron ante la Sala Décima del Tribunal de Primera Instancia de París por un fraude a gran escala. La pareja supuestamente recibió casi 100.000 euros mediante la presentación de certificados falsos destinados a cubrir honorarios ficticios de interpretación pagados por el Ministerio de Justicia. "Necesitaba dinero, me perdí", admitió sin rodeos el exOPJ, quien ya ha sido destituido. Ante el tribunal, asumió la responsabilidad de su caída: dinero fácil, adicción a la prostitución y criptomonedas. La revelación del escándalo fue tan absurda como la propia trama: un simple error de envío, un clic erróneo que expuso toda la estafa en septiembre de 2022.

Un sistema bien engrasado a costa del contribuyente.

La pareja aprovechó los engorrosos procesos administrativos y la lentitud en los pagos a traductores e intérpretes, acostumbrados a retrasos y errores de facturación. Aprovechando estas lagunas legales, facturaron gastos ficticios, embolsándose el dinero directamente. El plan era simple pero efectivo. Hasta que se produjo el error fatal. La fiscalía, enfatizando la magnitud del daño y la deshonra causada por los dos policías, solicitó una pena de dos años de prisión condicional para cada uno. El veredicto se espera con impaciencia, un recordatorio de que nadie, y menos aún quienes deben hacer justicia, está por encima de la ley.

Compartir