La autoridad municipal de aguas de París, Eau de Paris, presentó una denuncia contra personas desconocidas el viernes 28 de marzo para identificar a los responsables de la contaminación del agua potable con sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, más conocidas como PFAS. Estos "contaminantes perennes", de origen industrial o agrícola, están acusados de causar contaminación ambiental a largo plazo y representar riesgos para la salud. El objetivo declarado es aplicar el principio de "quien contamina paga", obligando a los productores a asumir los elevados costes de la limpieza.
Un coste adicional estimado en varias decenas de millones de euros
El presidente de Eau de Paris, Dan Lert, mencionó un coste adicional de "varias decenas de millones de euros" para garantizar la calidad del agua distribuida en la capital. "No les corresponde a los usuarios ni a las autoridades locales asumir semejante factura", declaró a la AFP. Según la autoridad del agua, el agua cumple con las normas sanitarias vigentes gracias a los tratamientos ya implementados. Sin embargo, se ha detectado la presencia de un PFAS no regulado, el TFA, en la red de suministro de agua, lo que ha llevado al Ayuntamiento a emprender acciones legales.
La denuncia, presentada ante el tribunal judicial de París a petición del alcalde Anne HidalgoEl objetivo es que se reconozca la responsabilidad de las industrias en lo que el alcalde llama un "escándalo sanitario". "La lucha apenas comienza", insistió el alcalde, instando también al Estado a asumir sus responsabilidades en la prevención y remediación de la contaminación ambiental.
Aumenta la presión sobre las autoridades
Esta iniciativa también pretende llamar la atención de las autoridades públicas sobre la magnitud del problema de las PFAS. Eau de Paris acusa al Estado de no estar a la altura de la tarea de proteger el agua potable. Dan Lert exige una regulación más estricta de estas sustancias y una mejor previsión de riesgos. Exige, en concreto, una reforma de las inspecciones sanitarias para incluir las PFAS que aún no están reguladas.
Ampliamente utilizados en la industria por sus propiedades antiadherentes e impermeabilizantes, los PFAS se encuentran ahora en el medio ambiente, el suelo, el aire e incluso en nuestros grifos. La demanda del Ayuntamiento de París podría sentar un precedente legal en Francia y fomentar una acción más amplia de las autoridades locales contra esta contaminación invisible pero persistente.