En medio de la crisis política en París, se vislumbra un impulso financiero para el ejército francés. El martes 9 de septiembre, la Comisión Europea aprobó la asignación de su nuevo fondo de apoyo a la defensa de 150 000 millones de euros, Acción de Seguridad para Europa (SAFE). Francia se encuentra entre los principales beneficiarios, recibiendo 16 200 millones de euros en préstamos concesionales, la misma cantidad que Hungría. El objetivo: modernizar su equipamiento en áreas consideradas estratégicas, desde sistemas antiaéreos y drones hasta ciberseguridad.
Un mecanismo diseñado para agrupar las compras
El principio es simple: la Unión Europea obtiene préstamos en los mercados a tasas más favorables que algunos de sus estados miembros y los redistribuye en forma de préstamos. A cambio, los países involucrados deben comprometerse a comprar equipos diseñados en Europa y realizar pedidos a al menos otro estado miembro. Este enfoque busca fortalecer la interoperabilidad de las fuerzas armadas, pero también apoyar la base industrial de defensa del continente. Cada país debe especificar sus planes de adquisición y socios antes de noviembre. Los primeros desembolsos se realizarán a principios de 2026. Polonia es el gran ganador de la operación, con 43,7 millones de euros asignados. Le sigue Rumanía (16,7 millones de euros), Francia y Hungría (16,2 millones de euros cada una), Italia (14,9 millones de euros) y Bélgica (8,3 millones de euros). Estados que ya se benefician de condiciones de préstamo favorables, como Alemania y los Países Bajos, rechazaron la oferta.
Acelerar el rearme europeo
Este plan forma parte de una tendencia más amplia de aceleración del gasto militar en Europa. Según la Agencia Europea de Defensa, las inversiones en nuevos equipos aumentaron un 39 % en 2024, alcanzando los 88 000 millones de euros. SAFE pretende superar el umbral simbólico de los 100 000 millones de euros para 2025 y consolidar el esfuerzo presupuestario de los 27 Estados miembros en 2026 y 2027. Para Bruselas, lo que está en juego va más allá de la simple modernización de los ejércitos nacionales. El mecanismo también podría utilizarse para reforzar la ayuda militar a Ucrania, siempre que se adquiera equipo fabricado en Europa o en territorio ucraniano. Ursula von der Leyen Y su Comisario de Defensa, Andrius Kubilius, considera este fondo un «éxito histórico», cumpliendo en menos de seis meses la promesa de un esfuerzo colectivo de rearme. Más allá de SAFE, la Comisión ya propone un nuevo paso: un aumento masivo del presupuesto de la Unión para el período 2028-2034, con 131 000 millones de euros destinados a defensa y espacio, cinco veces más que la asignación actual. Esta ambición, de materializarse, marcaría un punto de inflexión decisivo en la construcción de una capacidad de defensa verdaderamente europea.