Crisis del vino: Europa quiere acabar con la sobreproducción
Crisis del vino: Europa quiere acabar con la sobreproducción

Ante una industria vitivinícola en crisis, la Comisión Europea presenta este viernes su esperado "paquete vinícola". Este plan radical pretende frenar definitivamente la sobreproducción modificando radicalmente las normas vigentes en el sector. Se elimina la obligación de replantar tras el desarraigo, sustituyéndola por una reducción voluntaria y regulada de la superficie de viñedo.

Arranque más fácil, plantación limitada: Europa está cambiando las reglas

La medida emblemática del proyecto es simbólica: los viticultores europeos podrán ahora arrancar libremente sus parcelas sin riesgo de sanciones administrativas y dispondrán de hasta ocho años, en lugar de cinco, para replantar. Este cambio sin precedentes en la política agrícola europea marca claramente el fin del dogma de la expansión ilimitada del viñedo. Los Estados miembros también podrán apoyar masivamente los programas voluntarios de reducción de la producción, ya probados en Burdeos y otras partes de Francia. Destilación, cosechas tempranas o abandonadas: todo vale para absorber el exceso de producción incluso antes de la elaboración del vino.

Arranque más fácil, plantación limitada: Europa está cambiando las reglas

El otro aspecto importante, y potencialmente controvertido, del paquete europeo se refiere al consumo. Por primera vez, la Comisión valida oficialmente las denominaciones «vino sin alcohol» (menos del 0,5 %) y «vino ligero» (menos del 30 % de la graduación alcohólica original). Esta pequeña revolución cultural probablemente irritará a algunos puristas, pero refleja los nuevos hábitos de consumo. Finalmente, en aras de la transparencia, cada botella producida en la UE estará etiquetada con un código QR estandarizado que permitirá la verificación inmediata de su origen. Estas propuestas aún deben ser aprobadas por el Consejo Europeo y el Parlamento, pero podrían entrar en vigor a finales de año. Esto envía una señal clara a los productores europeos: la sobreproducción ya es cosa del pasado.

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