Electricidad, gas, carbón… En 2024, el planeta batió todos los récords de consumo energético, según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Tras una década de crecimiento moderado (+1,3 % anual entre 2013 y 2023), la demanda mundial de energía se disparó un 2,2 % el año pasado. El consumo de electricidad fue el principal impulsor de este aumento: un +4,3 % en un solo año, impulsado por el mayor uso de aire acondicionado debido a las temperaturas extremas, pero también por la rápida electrificación del transporte, el auge de la inteligencia artificial y la proliferación de centros de datos. Los países emergentes y en desarrollo representaron más del 80 % de este crecimiento, pero incluso las economías avanzadas vieron repuntar su demanda (+0,9 %), tras varios años de declive.
Caída histórica del petróleo, aumento del gas
Entre los combustibles fósiles, el gas natural experimentó el mayor crecimiento: un 2,7 %, por delante del carbón (+1 %), mientras que la demanda de petróleo aumentó de forma más moderada (+0,8 %). Un signo de los tiempos: la participación del petróleo en la demanda energética mundial cayó por debajo del 30 % por primera vez, en comparación con el 46 % de la década de 1970. El auge de los vehículos eléctricos ha limitado la necesidad de transporte por carretera, a pesar del aumento del consumo en el transporte aéreo y la industria petroquímica.
Un mundo cada vez más electrificado, pero no necesariamente más verde.
El suministro de energía descarbonizada cubrió el 80% del aumento de la demanda mundial de electricidad. Con 700 gigavatios de nueva capacidad renovable instalada —un récord por vigésimo segundo año consecutivo— y las incorporaciones de energía nuclear en su nivel más alto en décadas, la energía baja en carbono generó el 40% de la electricidad mundial, un nivel sin precedentes. Sin embargo, esto sigue siendo insuficiente para satisfacer el continuo crecimiento de la demanda energética, especialmente en los países más poblados, donde las olas de calor están impulsando un mayor consumo de carbón, como en China e India.