Un mes después de la inauguración oficial de Donald Trump Como presidente de los Estados Unidos, el futuro del icónico programa espacial Artemis, que permitiría a los estadounidenses regresar a la Luna, sigue sin estar claro.
Aunque el programa Artemis se lanzó durante el primer mandato de Trump, podría cancelarse o reducirse para redirigir los esfuerzos hacia otro objetivo: llegar a Marte, un ambicioso proyecto compartido por Trump y su aliado. Elon Musk.
En su discurso inaugural en enero, Trump anunció, sin mencionar explícitamente un regreso a la Luna: "Seguiremos buscando las estrellas, enviando astronautas estadounidenses para plantar la bandera de las estrellas y las rayas en Marte".
El planeta Marte es una prioridad para Elon Musk, cuya influencia sobre los republicanos es grande y quien aboga por dejar de lado los proyectos lunares.
Las recientes renuncias y rumores de despidos han planteado preguntas sobre una reorientación del programa insignia de la NASA, que tiene como objetivo establecer una presencia permanente en la Luna antes de lanzar misiones a Marte.
El miércoles, la NASA anunció oficialmente la salida de Jim Free, un alto funcionario de la agencia y un firme defensor del programa Artemis.
Un cambio inevitable
La experta espacial Laura Forczyk declaró a la AFP: "Ya sea que Free haya renunciado voluntariamente o haya sido obligado a hacerlo, su salida muestra claramente que el liderazgo de la NASA está cambiando".
Boeing, la compañía responsable de fabricar el poderoso lanzador "SLS" para el programa, indicó este mes que podría despedir a unos 400 empleados hasta abril, debido a cambios en el programa Artemis y ajustes presupuestarios.
Según Laura Forczyk, actualmente prevalece un ambiente de confusión y desconfianza, pero anuncios recientes sugieren que hay cambios en el horizonte y se esperan modificaciones sustanciales en el programa, en lugar de una cancelación total.
Los posibles ajustes incluyen abandonar el costoso cohete SLS, cuyo desarrollo está retrasado, en favor de empresas privadas como SpaceX o cancelar algunas de las misiones de largo alcance del programa.
Si el programa se cancelara, podría tener consecuencias negativas para el objetivo de Marte, así como para las ambiciones geopolíticas de Estados Unidos.
¿Abandono del cohete “SLS”?
El cambio hacia Marte podría ofrecer una ventaja a China, que planea enviar humanos a la Luna en 2030.
La misión Artemisa 3, cuyo objetivo es que los astronautas regresen a la Luna por primera vez desde la última misión Apolo en 1972, está actualmente programada para 2027.
Si se abandonara el cohete SLS en favor de Starship, actualmente en desarrollo por SpaceX, esto limitaría el margen de maniobra en caso de dificultades y podría dar lugar a problemas legales y políticos.
Esto también plantearía preguntas sobre conflictos de intereses, dado que Elon Musk tiene un papel de asesor cercano al presidente y algunos miembros del Partido Republicano en el Senado podrían oponerse a esta decisión.
Un cambio de este tipo también podría afectar muchos empleos en estados conservadores como Texas, Alabama, Mississippi y Florida.
Sin embargo, como señala Forczyk, todo es posible: "Las decisiones de la administración Trump son impredecibles y no sabemos qué pasa por la mente del presidente ni de Musk".