Un revés para Kanye West. El rapero estadounidense, también conocido como Ye, ha anunciado el aplazamiento de su concierto previsto para el 11 de junio en el Orange Vélodrome de Marsella. El artista afirma que quiere calmar las tensiones y admite que"Llevará tiempo." para que sus disculpas fueran aceptadas. El concierto se pospone hasta nuevo aviso.
Una visita que se ha convertido en una explosión política.
Este aplazamiento se anunció tras varios días de intensa presión política. En Francia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, estudiaba vías legales para impedir la celebración del concierto, mientras que el alcalde de Marsella, Benoît Payan, había manifestado públicamente su oposición a la presencia del artista. La polémica fue tan intensa que el espectáculo, anunciado como la única fecha de Kanye West en Francia, ya se encontraba en un periodo de incertidumbre mucho antes de este anuncio oficial.
El peso de los incidentes antisemitas
Las protestas han alcanzado tales proporciones debido a los numerosos comentarios antisemitas atribuidos a Kanye West en los últimos años. El rapero ha realizado una serie de declaraciones controvertidas. Sus declaraciones pasadas, junto con sus repetidas referencias al nazismo, siguen provocando un rechazo generalizado en varios países. Sus recientes disculpas claramente no han bastado para apaciguar la desconfianza, ni en el ámbito político ni entre la ciudadanía.
Un aplazamiento que parece un repudio.
Oficialmente, se trata simplemente de un aplazamiento. En realidad, la decisión se asemeja a una retirada forzada. Al cancelar su concierto en Marsella, Kanye West evita llevar al límite la confrontación con las autoridades francesas, en un contexto donde la prohibición se hacía cada vez más probable. El aplazamiento calma temporalmente la crisis, pero sobre todo, confirma el creciente aislamiento de un artista que se ha convertido en sinónimo de controversia constante en Europa.
Una gira europea cada vez más frágil.
El incidente de Marsella no es un caso aislado. Al rapero se le impidió entrar al Reino Unido para los conciertos programados para junio. Australia ya le había prohibido la entrada el año pasado. Por lo tanto, el aplazamiento del concierto en el Vélodrome es una consecuencia lógica de una gira europea que se ha visto comprometida por las repercusiones de sus declaraciones públicas.