Cuarenta y dos días para ver a un cardiólogo, treinta y dos para un dermatólogo: sobre el papel, son solo cifras, pero en la práctica, significan noches enteras contando latidos y examinando imperfecciones en la piel frente al espejo. El segundo estudio de Doctolib y la Fundación Jean Jaurès, publicado el martes 19 de mayo, confirma una presión que ya se hacía evidente en 2023. En estas dos especialidades, más del 70 % de las citas se programan con más de siete días de antelación, una demora que se está convirtiendo en una norma tácita, casi en un hábito.
Cuando la urgencia entra en conflicto con el cronograma
Cuando la urgencia choca con la disponibilidad: El estudio se basa en datos de 80.000 profesionales independientes que utilizan Doctolib y en más de 234 millones de consultas realizadas en 2025, en diez profesiones, desde atención primaria hasta especialistas. Le sigue la oftalmología, con un tiempo de espera medio de 21 días y, de nuevo, la mayoría de las citas más allá de una semana. Existen citas en menos de 48 horas, pero siguen siendo exclusivas de la atención primaria: 39% en medicina general, 37% en pediatría, en comparación con el 8% en cardiología y el 12% en dermatología. Los médicos generales, por su parte, tienen un tiempo de espera medio de tres días, los fisioterapeutas seis días, los pediatras ocho y los dentistas diez, como si el sistema aún conservara cierta flexibilidad… en el punto de entrada.
Entre 2023 y 2025, la situación en el sector sanitario está cambiando, pero no en la misma dirección en todas partes. La oftalmología está mejorando, con una reducción a la mitad del tiempo medio de espera desde 2017, un avance que el estudio vincula al trabajo asistido y a la reorganización de la vía de atención oftalmológica; dermatología, ginecología y odontología también están experimentando una ligera mejora en los tiempos de espera. Por el contrario, cardiología, psiquiatría, pediatría y obstetricia están sufriendo mayores tiempos de espera, mientras que la proporción de citas que superan los siete días ha aumentado en tres puntos porcentuales en atención primaria, y casi la mitad de los departamentos registran un incremento en los tiempos de espera. Una parte de Francia está, pues, a la espera, mientras que otra se está organizando, con la pregunta subyacente: ¿quién logrará conciliar estos dos ritmos?
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