Un equipo de investigadores de la Universidad Rutgers-Newark ha desarrollado pruebas basadas en videojuegos para detectar precozmente el Alzheimer, lo que podría revolucionar el diagnóstico de la enfermedad mucho antes de la aparición de los síntomas tradicionales.
Estas pruebas, que complementan los análisis de sangre modernos utilizados para detectar biomarcadores de enfermedades, tienen la ventaja de ser indoloras y no requieren muestras de sangre ni intervención médica directa. Esto las hace más rentables tanto para médicos como para pacientes.
El estudio forma parte de la Alianza de la Universidad Rutgers-Newark sobre Envejecimiento y Salud Cerebral, un centro de investigación centrado en el impacto del estilo de vida y la genética en el retraso de la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Según el neurocientífico Mark Gluck, director del laboratorio, este descubrimiento podría ser un punto de inflexión para la investigación farmacéutica, ya que permitiría la selección de participantes para ensayos clínicos en las primeras etapas de la enfermedad.
Gluck afirmó: "Ahora sabemos que los cambios en el cerebro comienzan entre 10 y 15 años antes de que aparezca cualquier deterioro cognitivo evidente, y esta prueba podría ayudar a detectar la enfermedad en una etapa temprana".
Durante las últimas dos décadas, el equipo de investigación ha desarrollado pruebas de videojuegos computarizadas para identificar los primeros signos de deterioro cognitivo. Ahora, cuentan con nuevas pruebas que confirman su eficacia.
El objetivo de estas pruebas es que sean accesibles en las consultas médicas o en línea, lo que permitiría que pacientes con dificultades de acceso a la atención médica puedan beneficiarse de estas herramientas.
Una de estas pruebas se denomina "tarea de generalización", y mide la capacidad de una persona para inferir reglas sobre colores y formas y aplicarlas a nuevos ejemplos. El equipo también desarrolló otra prueba mediante resonancia magnética para detectar la disminución de la flexibilidad cerebral, un indicador temprano de la enfermedad de Alzheimer.
El estudio incluyó a 148 participantes afroamericanos, todos sin deterioro cognitivo previo. Los participantes se sometieron a pruebas cognitivas exhaustivas, así como a análisis de sangre y resonancias magnéticas, lo que permitió a los investigadores identificar los primeros signos de la enfermedad.
La investigadora principal, Mirai Budak, enfatizó: "Lo interesante es que podemos detectar signos tempranos de la enfermedad incluso antes de que aparezcan problemas cognitivos notables".
Gluck añadió que las pruebas cognitivas tradicionales, como dibujar un reloj o memorizar una lista de palabras, solo detectan la enfermedad en sus etapas más avanzadas. Además, estas pruebas requieren cierto nivel de educación y conocimientos culturales, lo que puede hacerlas imprecisas para pacientes de diversos orígenes culturales. En cambio, las pruebas de Rutgers se basan únicamente en formas y colores, lo que las hace accesibles para todos, independientemente de su nivel educativo o idioma.
Aunque actualmente no existe una cura definitiva para la enfermedad de Alzheimer, el diagnóstico temprano y la intervención rápida pueden retrasar su progresión.
Cabe destacar que la comunidad afroamericana tiene el doble de probabilidades de desarrollar Alzheimer que otros grupos étnicos; sin embargo, está subrepresentada en la investigación nacional sobre el envejecimiento. No obstante, los investigadores enfatizaron que los hallazgos del estudio son aplicables a todas las poblaciones étnicas.
El estudio fue publicado en la revista Investigación y terapia de Alzheimer.