Fertilidad: aplicaciones, asesores y "potenciadores", el discreto negocio que está ganando terreno en Francia.
Fertilidad: aplicaciones, asesores y "potenciadores", el discreto negocio que está ganando terreno en Francia.

En las conversaciones de pareja, se está imponiendo un nuevo reflejo: sacar el teléfono antes incluso de pisar la consulta del médico. Aplicaciones para el seguimiento del ciclo, pruebas de ovulación, dispositivos conectados, programas nutricionales, geles que prometen un pequeño impulso… El mercado privado de la fertilidad está en auge en Francia, impulsado por un ejército de startups, coaches y marcas de suplementos dietéticos. El terreno es fértil, literalmente: la natalidad está disminuyendo, los embarazos se producen más tarde, la espera se alarga y, con ella, la ansiedad que lo impregna todo, incluso las notificaciones matutinas.

Ante las demoras en las citas, la complejidad de los procesos de reproducción asistida (TRA) y la odisea diagnóstica que rodea la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico (SOP), estos proveedores ofrecen una promesa sencilla: atención personalizada e inmediata. Las redes sociales hacen el resto, con publicidad dirigida específicamente al deseo de embarazo, como si lo íntimo se hubiera convertido en una categoría de marketing estándar. Estamos presenciando así el surgimiento de una «digitalización del proyecto parental» donde cada fase, cada síntoma, cada duda puede transformarse en un servicio, suscripción o programa.

Cuando la espera se convierte en algo habitual, la cautela debe prevalecer.

Cuando la espera se convierte en una práctica común, la cautela es fundamental. El problema radica en la ambigüedad. Algunos productos prometen efectos difíciles de comprobar, mientras que otros se escudan en afirmaciones sobre bienestar, todo ello a precios elevados. Los llamados suplementos para "aumentar la fertilidad" ejemplifican esta ambigüedad: evidencia variable, promesas a veces disfrazadas de ciencia y resultados rara vez garantizados. La línea entre los consejos sobre estilo de vida y la atención médica se difumina, y es fácil entender por qué: cuando una pareja busca orientación, puede verse tentada a comprar una solución, por frágil que sea, en lugar de esperar meses.

Las autoridades sanitarias, sin embargo, reiteran una directriz clara: consulte a un médico si no se produce el embarazo tras 12 meses de intentarlo, o tras 6 meses en el caso de mujeres mayores de 35 años. La DGCCRF (Dirección General de Competencia, Consumo y Prevención del Fraude de Francia) supervisa las prácticas y afirmaciones comerciales, la ANSES (Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral) advierte sobre los riesgos asociados a determinadas sustancias, sobredosis o interacciones, y la CNIL (Autoridad Francesa de Protección de Datos) advierte sobre la recopilación de datos de salud por parte de las aplicaciones, ya que esta información altamente personal puede utilizarse con fines no deseados. A medida que este mercado se consolida, emerge una línea divisoria: la que separa el apoyo tranquilizador de la explotación comercial de la impaciencia, con una creciente preocupación por la protección de los cuerpos y los datos.

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