Investigadores de la Universidad de Cagliari compararon a los residentes mayores de la Zona Azul de Cerdeña con los de una zona rural vecina. La curiosidad, las relaciones sociales y la resiliencia emocional surgieron como los factores distintivos del envejecimiento exitoso.
La esperanza de vida global ha alcanzado un promedio de 73,5 años, pero vivir muchos años no garantiza una buena salud. Precisamente esta cuestión llevó a investigadores italianos a estudiar a las personas mayores en la Zona Azul de Cerdeña, un estudio publicado en el International Journal of Applied Positive Psychology.
Las zonas azules designan territorios geográficamente aislados donde la longevidad es excepcional: el centro-este de Cerdeña, Okinawa en Japón, Ikaria en Grecia y Nicoya en Costa Rica. Para optar a esta designación, un lugar debe tener fronteras claramente definidas, una concentración inusualmente alta de personas que hayan alcanzado al menos 90 años de edad en los últimos 150 años y registros que permitan verificar las fechas de nacimiento y defunción.
En Cerdeña, la Zona Azul se concentra en seis pueblos de Ogliastra, en la parte centro-oriental de la isla. La proporción de centenarios entre las personas nacidas entre 1880 y 1900 era aproximadamente cinco veces mayor allí que en el resto de Europa, y tres veces mayor que en Cerdeña en su conjunto. Un fenómeno poco común a nivel mundial: hombres y mujeres alcanzan los 100 años de edad en proporciones casi iguales, mientras que las mujeres son mucho más numerosas en el resto del mundo.
El estudio compara a los adultos mayores que viven en esta zona con los de una región rural vecina. Los participantes respondieron preguntas sobre su estilo de vida, su percepción de la calidad de vida y realizaron una prueba cognitiva. Los residentes de la zona azul dedican un promedio de 11,3 horas semanales a actividades de ocio que estimulan tanto la función cognitiva como la actividad física, en comparación con las 6,8 horas que dedican sus vecinos fuera de la zona azul.
Estas personas mayores no intentan abarcarlo todo: se centran en actividades que aún pueden realizar con éxito y que les resultan gratificantes, como la jardinería, caminar o asistir a centros comunitarios. Los investigadores destacan que este enfoque selectivo ayuda a mantener una sensación de competencia y satisfacción.
Psicológicamente, los residentes de la zona azul muestran mayores niveles de curiosidad y apertura a nuevas ideas, así como una mayor capacidad para comprender y expresar sus propias emociones. Además, poseen estrategias de afrontamiento más eficaces para lidiar con los retos cotidianos y manifiestan una mayor satisfacción con sus relaciones, tanto familiares como extrafamiliares.
Los autores del estudio destacan el papel fundamental de mantener una vida social activa y un sentido de propósito en la vejez. La participación comunitaria y el manejo del estrés se presentan como pilares del envejecimiento exitoso en estas aldeas sardas, junto con los factores genéticos, ambientales y dietéticos ya documentados en investigaciones previas.
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