Las autoridades sanitarias brasileñas han puesto en aislamiento a dos hombres que llegaron recientemente de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda tras presentar síntomas compatibles con el virus del Ébola. No obstante, las autoridades tranquilizan a la población, afirmando que el riesgo de propagación de la enfermedad en Brasil y Sudamérica sigue siendo bajo.
El primer paciente, que llegó a Río de Janeiro procedente de Uganda el 22 de mayo, presentó varios síntomas virales, como tos, escalofríos y episodios de diarrea. Las pruebas revelaron finalmente una infección de malaria y descartaron la presencia del virus del Ébola. A pesar de estos resultados tranquilizadores, el hombre permanece bajo observación médica hasta que concluyan definitivamente las investigaciones.
En São Paulo, un segundo paciente, un hombre de 37 años procedente de la República Democrática del Congo, fue ingresado en el Instituto de Enfermedades Infecciosas Emilio Ribas tras presentar síntomas sugestivos de fiebre hemorrágica viral. Las pruebas iniciales diagnosticaron una forma grave de meningitis, pero aún se están realizando análisis específicos para descartar por completo el ébola.
Una epidemia que preocupa a las autoridades sanitarias.
Esta mayor vigilancia se produce mientras la República Democrática del Congo se enfrenta a un nuevo brote de la epidemia. Declarada oficialmente el 15 de mayo, esta epidemia ya ha causado varios cientos de muertes, según las autoridades sanitarias africanas.
Según los últimos datos del Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), se han registrado más de 1.000 casos sospechosos en la República Democrática del Congo, incluyendo 246 fallecimientos. El virus se ha detectado en varias provincias del país, así como en la vecina Uganda, donde recientemente se han confirmado nuevos casos.
Mayor vigilancia fronteriza
Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud ha emitido una alerta sanitaria internacional. Las autoridades brasileñas han reforzado sus protocolos de vigilancia para los viajeros procedentes de zonas afectadas con el fin de detectar rápidamente cualquier posible caso.
El virus del Ébola provoca una fiebre hemorrágica particularmente grave, con una tasa de mortalidad potencialmente muy alta si no se trata con prontitud. Sin embargo, las autoridades sanitarias recalcan que no se ha observado transmisión local en Brasil y que las medidas preventivas vigentes tienen como objetivo principal evitar cualquier riesgo de propagación.
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