Los investigadores están aprovechando anticuerpos extraídos de alpacas como parte de un nuevo tratamiento para la gripe pandémica, en un proyecto de 33 millones de libras (unos 42,5 millones de dólares) dirigido por AstraZeneca, según el periódico The Telegraph.
Si este experimento resulta exitoso, podría abrir el camino para una nueva era de tratamientos con anticuerpos de bajo costo, que ofrezcan protección contra varias enfermedades infecciosas graves, como el MERS, el ébola y otras.
En los últimos años se han utilizado ampliamente los anticuerpos monoclonales para atacar y neutralizar ciertos virus o cánceres, pero su eficacia sigue siendo limitada y su coste muy elevado.
El nuevo proyecto pretende solucionar este problema mediante el uso de anticuerpos VHH, también conocidos como "nanoanticuerpos", reconocidos por su eficacia, precisión y estabilidad.
Estos anticuerpos también son más raros, ya que provienen de un número limitado de especies animales, como camellos, llamas y ciertas especies de tiburones.
En este estudio dirigido por AstraZeneca, los científicos inmunizarán a las alpacas con cuatro cepas diferentes del virus de la gripe y luego extraerán los anticuerpos producidos por los animales para desarrollar posibles medicamentos preventivos para humanos.
Esta sería la primera vez que se utilizan anticuerpos VHH de alpacas para diseñar tratamientos contra virus peligrosos.
Si los resultados son positivos, estos anticuerpos VHH podrían ser menos costosos de producir y más efectivos que los anticuerpos monoclonales tradicionales.
Gracias a su potencia, pueden utilizarse en concentraciones más bajas. Además, su alta estabilidad permite almacenarlos sin refrigeración estricta, lo que facilita su uso en entornos con recursos limitados.
Esta estabilidad también hace que los anticuerpos de alpaca sean prometedores como antitoxinas contra los venenos de serpientes.
Pero una de sus mayores ventajas reside en su pequeño tamaño: mucho más pequeños que los anticuerpos monoclonales clásicos, los anticuerpos VHH pueden alcanzar zonas del virus inaccesibles para los anticuerpos tradicionales.
Los investigadores esperan superar un desafío importante: el escape viral, un mecanismo por el cual los virus evaden el tratamiento.