Este anuncio rompe con el funcionamiento habitual del sistema sanitario, que suele priorizar el tratamiento de las enfermedades sobre su prevención. El gobierno invertirá seis millones de euros durante cuatro años, hasta 2030, para apoyar Interception, un programa personalizado de prevención del cáncer lanzado en 2021 por el Instituto Gustave Roussy. El objetivo es claro: identificar precozmente los perfiles de alto riesgo e intervenir antes de que la enfermedad se manifieste, mediante una atención integral en lugar de limitarse a ofrecer consejos entre consultas.
En términos concretos, Interception se extenderá a dos nuevos centros: la Policlínica del Parque de Valenciennes (grupo Elsan) en el norte y el Hospital Universitario de Reunión, además de las cinco regiones ya involucradas: Île-de-France, Auvergne-Rhône-Alpes, Bretaña, Nueva Aquitania y Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA). El decreto que formaliza esta financiación se publicó en el Diario Oficial el 31 de marzo, con un marco basado en el artículo 51 de la Ley de Financiación de la Seguridad Social, una disposición que autoriza experimentos poco convencionales cuando prometen mejorar la organización de la atención sanitaria.
Una apuesta por lo "hecho a medida" antes del diagnóstico.
El programa está dirigido a personas identificadas con mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer (mama, pulmón, páncreas, colon, etc.) debido a antecedentes familiares o exposición a factores de riesgo. Se prevé llegar a 4.350 pacientes en todos los centros participantes. En un solo día, los participantes asisten a consultas (oncología, tabaquismo, etc.) y talleres sobre nutrición, actividad física y reducción de riesgos. Al finalizar, reciben un plan de acción y un seguimiento personalizado a través de una aplicación, con la opción de contactar rápidamente con el centro si tienen alguna duda.
Detrás de este formato tan estructurado, se vislumbra claramente una decisión política: impulsar el enfoque de "prevención" contemplado en la estrategia decenal de control del cáncer para el periodo 2021-2030, e intentar reducir las desigualdades territoriales. La isla de Reunión no es un símbolo elegido al azar, ya que las disparidades en el acceso a las pruebas de detección y la exposición a ciertos factores de riesgo son más pronunciadas en los territorios franceses de ultramar. Es también una forma de poner fin a la farsa: el cáncer sigue siendo la principal causa de muerte en Francia, con más de 433.000 nuevos casos estimados para 2023, y las instituciones nos recuerdan que una proporción significativa de pacientes podría haber sido identificada como "en riesgo" años antes de su diagnóstico.
La pregunta clave, tan propia de Francia, sigue siendo: ¿cómo implementar esto sobre el terreno? Esto incluye la coordinación con los médicos de cabecera, el papel de la medicina comunitaria, la capacidad de convencer a quienes se sienten desconectados del sistema sanitario y garantizar una verdadera continuidad asistencial más allá del primer día. Para Suzette Delaloge, oncóloga y directora de Interception, «la prevención personalizada, arraigada en la vida cotidiana de los pacientes y desarrollada en colaboración con profesionales sanitarios comunitarios, no solo es posible, sino también eficaz». En un momento en que se habla de lograr mayores tasas de cribado y de convertir la vacunación contra el VPH en una práctica habitual, este programa piloto abordará principalmente una cuestión: ¿puede la prevención pasar por fin de ser un eslogan a una rutina?
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