La Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES) alerta sobre los efectos del litio, ampliamente utilizado en baterías de coches eléctricos y dispositivos electrónicos. Este elemento, ya reconocido como tóxico para la reproducción, ha sido identificado como un disruptor endocrino comprobado en humanos, particularmente por sus efectos en la tiroides.
En un dictamen publicado el jueves, la agencia subraya que los usos del litio se están multiplicando, ya sea en la industria, la farmacéutica, la cosmética o en materiales como el vidrio y la cerámica. Esta expansión, sumada a los nuevos proyectos mineros en Europa, exige una mejor evaluación de los riesgos para la salud y el medio ambiente.
Impactos preocupantes en los ecosistemas
Además de sus efectos en los seres humanos, el litio también presenta toxicidad para numerosos organismos acuáticos. Peces, algas, invertebrados y anfibios pueden verse afectados, incluso con una exposición prolongada, lo que genera preocupación por el equilibrio de los ecosistemas. En vista de estos hallazgos, la ANSES recomienda clasificar el litio y algunas de sus sales como disruptores endocrinos y sustancias tóxicas crónicas a nivel europeo, en el marco del Reglamento CLP sobre productos químicos.
La agencia solicita una mayor recopilación de datos sobre la exposición humana y ambiental, e insta a los fabricantes a incorporar estos riesgos en sus evaluaciones. Dicha clasificación podría dar lugar a un etiquetado más estricto y a condiciones de uso más reguladas dentro de la Unión Europea. Esta advertencia llega en un momento en que el litio es fundamental para la transición energética, lo que ilustra el reto de conciliar el desarrollo industrial con la protección de la salud pública.
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