Dos jóvenes han fallecido en los últimos meses tras recibir inyecciones cosméticas realizadas ilegalmente. La tragedia más reciente ocurrió el 27 de julio en Niza, donde una paciente murió tras recibir una inyección de bótox en una clínica sin licencia. Estos accidentes fatales han motivado a 5.000 médicos a firmar una carta abierta dirigida directamente al Ministro de Sanidad, exigiendo medidas contundentes contra estas prácticas, que proliferan fuera del ámbito médico.
Una movilización de la comunidad médica
El sindicato de médicos de práctica privada y el círculo de buenas prácticas en medicina estética han instado al Ministro a abordar sin demora el problema de las clínicas clandestinas de Botox. Los firmantes denuncian el creciente número de procedimientos realizados por personas sin cualificación médica, que ofrecen inyecciones a bajo coste sin ninguna garantía sanitaria. Los profesionales exigen sanciones más severas para estas actividades ilegales, que ponen en peligro la vida de los pacientes.
Esta movilización sin precedentes de la comunidad médica se produce en un contexto en el que siguen ocurriendo accidentes a pesar de las advertencias periódicas de las autoridades sanitarias. El sector médico exige ahora medidas concretas para acabar con un mercado negro que prolifera en las redes sociales y en lugares no declarados.
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