En el Hospital Universitario de Lille se está desarrollando un "DIU masculino" que no contiene hormonas y es reversible.
En el Hospital Universitario de Lille se está desarrollando un "DIU masculino" que no contiene hormonas y es reversible.

Por fin se están produciendo avances en el campo de la anticoncepción masculina, un área dominada durante mucho tiempo por los preservativos y las vasectomías. En Lille, un equipo liderado por un andrólogo y un especialista en biomecánica trabaja en un dispositivo reversible y no hormonal, a menudo denominado apresuradamente "DIU masculino". El término es pegadizo, pero también simplifica demasiado las cosas, ya que no es equivalente al DIU femenino, sino un sistema diseñado para bloquear mecánicamente el paso de los espermatozoides.

En el centro del proyecto se encuentra Julie Prasivoravong, andróloga del Hospital Universitario de Lille, quien aboga por un enfoque de baja tecnología; es decir, un método directo y mecánico, sin recurrir a la manipulación hormonal. Su idea convenció a Jessica Schiro, doctora en biomecánica y gestora de proyectos de investigación en CIC-IT, un laboratorio del Inserm ubicado en el Hospital Universitario y especializado en tecnologías sanitarias innovadoras. Tres años después, sus prototipos han dado lugar a un nombre, STEOM, y a una clara promesa: bloquear y luego desbloquear.

Anticonceptivos masculinos diseñados para convertirse en algo común.

El principio se presenta como sencillo en teoría: impide que los espermatozoides lleguen al útero, evitando así la fecundación. El equipo destaca lo que suele dificultar los proyectos de anticoncepción masculina: la ausencia de impacto en la libido, la falta de interacción con el sistema hormonal y la promesa de reversibilidad. El dispositivo se implantaría durante tres años mediante un procedimiento breve realizado por un médico especializado, como un urólogo o un andrólogo.

En la práctica, el procedimiento se realizaría de forma ambulatoria, con anestesia local, a través de una pequeña incisión de aproximadamente un centímetro en el escroto. Sin puntos ni vendajes, «cierra solo», explican los diseñadores, quienes comparan la molestia con la de la inserción de un implante anticonceptivo en mujeres. En cuanto al lenguaje utilizado, el objetivo es claro: hacer que el procedimiento parezca algo común, casi rutinario, como si la anticoncepción masculina pudiera finalmente dejar de ser un acto de valentía o excepcionalidad.

Años de pruebas antes de su posible comercialización.

El verdadero desafío sigue siendo: los ensayos clínicos y las autorizaciones. STEOM, patentado en 2025, no llegará a las consultas médicas a corto plazo: el equipo prevé un posible lanzamiento al mercado en un plazo de siete a diez años. Los primeros ensayos preclínicos en animales de laboratorio están programados para comenzar en mayo de 2026, un paso obligatorio antes de considerar los ensayos en humanos, seguido de un largo proceso regulatorio (evaluación, seguridad, eficacia, marco europeo de dispositivos médicos).

En definitiva, Lille no se limita a ofrecer un nuevo dispositivo médico; forma parte de una tendencia en la que la responsabilidad de la anticoncepción, que durante mucho tiempo recayó principalmente en las mujeres, está empezando a cambiar, al menos en cuanto a las intenciones. La vasectomía se ha vuelto más común en Francia en los últimos años, señal de que ya se ha roto un tabú, pero sigue siendo una decisión que a menudo se percibe como permanente. Si un dispositivo reversible y sin hormonas logra superar todos los obstáculos, podría cambiar la conversación en las parejas, aliviar las tensiones y, sobre todo, establecer la idea de que, en materia de anticoncepción, las opciones de los hombres ya no se limitan a lo mínimo indispensable.

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