Esta vez, los republicanos buscan un cambio radical. El 18 de abril, el partido celebrará una consulta interna para designar a su candidato presidencial, decisión que se formalizará mediante una votación del buró político el martes. Detrás de los procedimientos formales del partido se esconde una realidad más compleja: desde las derrotas de 2017 y 2022, los republicanos han estado dándole vueltas a la misma pregunta: ¿deberían optar por una elección estrictamente partidista o ampliar el abanico para incluir a toda la derecha? Bruno Retailleau, líder del partido, apuesta por una votación de los miembros para poner fin a la disputa y otorgar una legitimidad indiscutible al futuro candidato, al tiempo que espera inyectar al partido el impulso político y financiero que tanto necesita.
Una votación de los miembros del partido y ausencias que lo dicen todo.
Sin embargo, un detalle ensombreció la reunión: la ausencia de Laurent WauquiezA pesar de haber sido invitado, Bruno Retailleau no fue informado con antelación, según Le Figaro. Esa misma mañana, en la radio RTL, el líder de los diputados de la Derecha Republicana había defendido la candidatura de un único candidato de derecha en 2027, "desde Edouard Philippe hasta Sarah Knafo", y había retomado la idea de unas "grandes primarias", discutidas en el seno del grupo de trabajo liderado por Gerard Larcher y el senador Roger Karoutchi. Mientras circulan nombres, desde Valérie Pécresse hasta Jean-François Copé y David Lisnard, la cuestión de las reglas de votación —quiénes pueden participar y bajo qué condiciones— amenaza con reavivar las tensiones dentro de un partido donde el método suele primar sobre la política, en un contexto de una derecha competitiva que no permitirá que nada se le escape de aquí a 2027.
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