A finales de enero de 2025, el sitio web estadounidense "Axios" reveló, citando a tres altos funcionarios israelíes, que el presidente estadounidense Donald Trump había decidido levantar la prohibición impuesta por su predecesor Joe Biden al suministro de bombas pesadas de 2.000 libras destinadas a Israel.
Según esta información, aproximadamente 1.800 bombas del tipo Mark 84, almacenadas en almacenes militares estadounidenses, fueron cargadas en un barco de transporte militar con destino a la costa israelí.
A mediados de febrero, esta decisión ya no era un secreto. El Ministerio de Defensa israelí confirmó la recepción del envío, y el ministro de Defensa israelí, Yisrael Katz, declaró que estas bombas constituían un activo estratégico importante.
Marcos 84: Un arma de destrucción masiva
Este evento es solo un episodio de una larga serie. Entre 2023 y 2025, mientras Israel realizaba intensos ataques aéreos sobre la Franja de Gaza, las armas estadounidenses eran omnipresentes, y las bombas "Mark 84" estaban entre las más utilizadas.
La escala de su utilización es tal que no puede ignorarse y constituye una prueba flagrante de las reiteradas violaciones del derecho internacional humanitario por parte de Israel, incluidos los ataques contra civiles e infraestructura vital.
En octubre de 2024, un estudio detallado reveló que entre el 7 de octubre y el 17 de noviembre de 2023, el ejército israelí lanzó al menos 600 bombas "Mark 84", cada una con un peso de 2.000 libras (aproximadamente 907 kg), sobre zonas densamente pobladas, incluidos hospitales.
Los investigadores concluyeron que Israel adoptó un patrón sistemático al lanzar estas bombas cerca de hospitales a una distancia calculada para maximizar el daño y causar un gran número de víctimas.
La "Mark 84" es la bomba más potente de la familia estadounidense "Mark 80". Está diseñada para ser versátil y capaz de destruir estructuras masivas. Al explotar, puede arrasar edificios, crear cráteres de 11 metros de profundidad y 20 metros de ancho, y generar ondas de choque destructivas en una amplia zona.
A pesar de su potencia, se le denomina "bomba tonta" porque carece de un sistema de guía inteligente y cae libremente según las leyes de la gravedad. Esta falta de precisión aumenta significativamente el riesgo de daños colaterales, especialmente al caer desde gran altura.
Un informe de inteligencia estadounidense reveló que la mitad de las bombas lanzadas por Israel sobre Gaza eran de este tipo, a pesar de la extrema densidad de población del territorio, lo que sugiere una intención deliberada de atacar a civiles.
JDAM: Transformando bombas en armas inteligentes
Además de las bombas no guiadas, Israel también utiliza municiones de precisión conocidas como "Municiones de Ataque Directo Conjunto" (JDAM). Estas no son bombas en sí mismas, sino sistemas electrónicos añadidos a bombas convencionales para transformarlas en armas de precisión.
Gracias a un sistema GPS y de navegación inercial, estas bombas pueden guiarse con un margen de error de tan solo 5 a 10 metros. Desarrollada tras la Guerra del Golfo en respuesta a las limitaciones de las bombas convencionales, esta tecnología ha revolucionado el bombardeo de precisión.
Sin embargo, a pesar de su precisión, el uso de bombas JDAM en zonas urbanas densamente pobladas, como Gaza, las convierte en armas tan letales como las bombas no guiadas.
SPICE: La bomba israelí ultraprecisa
Israel también utiliza otro sistema de guiado avanzado desarrollado por Rafael Advanced Defense Systems, llamado SPICE. Al igual que el JDAM, está diseñado para transformar bombas convencionales, como la Mark 84, en armas inteligentes con una precisión inferior a 3 metros.
Este sistema se basa en una cámara electroóptica y un software de reconocimiento de imágenes, que permiten que la bomba alcance su objetivo incluso en ausencia de señal GPS.
En julio de 2024, una bomba SPICE 2000 de dos toneladas fue lanzada sobre un campo de refugiados en Khan Younis, causando la muerte de al menos 90 personas y cientos de heridos. Este suceso provocó numerosas críticas internacionales, sobre todo porque el ataque tuvo como objetivo una "zona segura" designada por el propio ejército israelí.
A pesar de su aparente precisión, el uso de esta bomba en zonas civiles pone en cuestión cualquier reivindicación ética o jurídica, ya que su efecto destructivo supera con creces su objetivo inicial.
Bombas penetrantes: una estrategia de destrucción subterránea
Además de estas bombas aéreas, Israel también utiliza bombas penetrantes diseñadas para destruir la infraestructura subterránea, incluidos los túneles utilizados por la resistencia palestina.
Estas bombas, como la GBU-28, pueden penetrar hasta 30 metros de tierra o 6 metros de hormigón antes de explotar. Algunas están equipadas con cargas explosivas retardadas que maximizan el impacto al detonar dentro de estructuras enterradas.
Una táctica particularmente destructiva empleada por el ejército israelí es el "telado", que consiste en el bombardeo masivo de una zona sospechosa de contener túneles, sin confirmación precisa de su presencia. Este método provoca la destrucción total de barrios enteros y numerosas víctimas civiles.
Un arsenal de guerra al servicio de la destrucción
Israel utiliza principalmente dos tipos de aviones de combate para lanzar estas bombas: el F-15 y el F-16, ambos fabricados en Estados Unidos. El F-15 está diseñado para la superioridad aérea y puede transportar una enorme carga útil de armas, mientras que el F-16 es más ágil y más adecuado para ataques dirigidos.
El uso intensivo de estas tecnologías en la guerra contra Gaza ilustra una estrategia militar orientada a infligir la máxima destrucción con armas cada vez más sofisticadas. A pesar de la supuesta precisión de algunas de estas bombas, su uso en zonas densamente pobladas transforma cada ataque en una catástrofe humanitaria.
Al final, la distinción entre bombas "inteligentes" y "estúpidas" se desvanece ante una brutal realidad: todas estas armas se utilizan indiscriminadamente en un territorio donde los civiles no tienen dónde huir.
Las cinco bombas utilizadas por Israel para aniquilar Gaza