El Parlamento aprobó definitivamente el martes por la noche el proyecto de ley Ripost, impulsado por el ministro del Interior, Laurent Núñez, cuyo objetivo es reforzar la lucha contra los disturbios del orden público. Tras una votación inicial favorable en el Senado, el texto fue aprobado por la Asamblea Nacional por 351 votos a favor y 179 en contra, con el apoyo del bloque presidencial, la derecha y la Agrupación Nacional.
Un arsenal contra los problemas cotidianos
La ley incluye varias medidas destinadas a combatir la delincuencia cotidiana. En particular, prohíbe la venta de óxido nitroso a particulares, tipifica como delito la organización y participación en fiestas ilegales, endurece las penas por carreras callejeras y autoriza a los prefectos a prohibir la conducción de cualquier vehículo terrestre a las personas condenadas por estos delitos. Las multas por consumo de drogas también quedarán registradas en el expediente penal número 2.
Sin embargo, el texto fue enmendado durante los debates parlamentarios. Finalmente se eliminó la ampliación de las prohibiciones administrativas de acceso a los estadios, así como la prueba de la videovigilancia algorítmica en los comercios. Laurent Núñez lamentó el abandono de estas disposiciones, pues consideraba que habrían reforzado los medios para combatir la violencia y la discriminación.
El ministro del Interior elogió la ley, afirmando que «adopta una postura inflexible contra el crimen», mientras que la izquierda la denunció como una amenaza a las libertades civiles e inspirada por propuestas de la Agrupación Nacional. Con su aprobación definitiva, el gobierno pretende fortalecer su marco legal contra las alteraciones del orden público.
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