En su primera visita a Occidente desde su elección en enero, el presidente libanés Joseph Aoun será recibido este viernes 28 de marzo por Emmanuel MacronUna reunión altamente simbólica para un país en ruinas, que intenta salir del caos político, económico y de seguridad.
Esta es una fuerte señal política. Por invitación de Emmanuel Macron, el presidente libanés, Joseph Aoun, realizará una visita oficial a París este viernes, el primer paso diplomático de su mandato. Tras llegar al poder a principios de enero tras dos años de parálisis institucional, el exjefe del ejército es visto ahora como un rayo de esperanza para la recuperación en un Líbano desangrándose. Ha prometido reformas estructurales, en particular en la banca, el sistema judicial y la lucha contra la corrupción, para sacar al país de una crisis multifacética que se ha prolongado desde 2019.
Francia, profundamente involucrada en el proceso que condujo a la elección de Joseph Aoun y a la formación del gobierno reformista de Nawaf Salam, se ha comprometido a organizar una conferencia internacional para la reconstrucción del Líbano. Sin embargo, la fecha aún no se ha fijado. En una entrevista con FígaroEl presidente libanés expresó su gratitud a París, a la que calificó de "madre protectora" del Líbano, y pidió un mayor apoyo para que Beirut pueda recuperar su plena soberanía.
Reformas económicas y desarme de Hezbolá
En el ámbito económico, Aoun promete "reformas, más reformas y aún más reformas" para recuperar la confianza de los prestamistas internacionales, incluido el FMI. Se esperan leyes cruciales: el levantamiento del secreto bancario, la reestructuración del sector bancario y la transparencia financiera. Estas son medidas largamente esperadas por la comunidad internacional... y bloqueadas sistemáticamente hasta ahora por un "estado profundo" libanés compuesto por alianzas entre políticos, círculos empresariales y medios de comunicación.
Otro tema polémico es el desarme gradual de Hezbolá, estipulado en el acuerdo de alto el fuego con Israel. Joseph Aoun afirma que su ejército está tomando medidas, citando el desmantelamiento de varios campamentos armados, la incautación de arsenales al sur del río Litani y la urgente necesidad de reforzar el personal militar. Reitera que solo el Estado libanés debería tener el monopolio de las fuerzas armadas, una declaración que contrasta marcadamente con las ambigüedades pasadas de las autoridades.
Si bien la tarea sigue siendo inmensa, el presidente Aoun ha cambiado claramente de tono y dirección en comparación con sus predecesores. Ante un país devastado por la crisis y azotado por la emigración, especialmente entre jóvenes y cristianos, aboga por la reconstrucción de un "Estado ciudadano" libre de sectarismo. También se compromete a garantizar la neutralidad del Líbano, libre de la influencia regional que tan a menudo ha paralizado su soberanía. Queda por ver si Francia —y sus socios— lograrán transformar esta nueva oportunidad en un verdadero plan de rescate.