A pocos días de que la Asamblea Nacional examine el proyecto de reforma constitucional de Córcega, los líderes nacionalistas están intensificando la presión sobre los parlamentarios. Gilles Simeoni, figura clave en el proceso entre el Estado francés y los representantes electos de la isla, cree que una retirada o el rechazo del texto podría desestabilizar permanentemente el clima político en la isla.
El expresidente del Consejo Ejecutivo de Córcega considera que el proyecto que se debate actualmente representa la culminación de varios años de negociaciones y evolución institucional. Según él, cuestionar el acuerdo alcanzado entre París y los representantes corsos enviaría un mensaje negativo a una gran mayoría de los cargos electos locales, que trasciende a los movimientos nacionalistas.
Una votación que se presenta como decisiva para el futuro institucional de la isla.
Originalmente defendido por Gérald Darmanin a petición deEmmanuel MacronLa reforma tiene como objetivo consagrar en la Constitución la autonomía de Córcega dentro de la República. El texto prevé, en particular, la posibilidad de adaptar ciertas leyes y reglamentos a las realidades locales. Asimismo, la Asamblea de Córcega podría recibir competencias legislativas en ámbitos específicos, sujetas a la supervisión del marco constitucional nacional.
Ante la previsión de intensos debates en la Asamblea Nacional, Gilles Simeoni afirma haber mantenido numerosas conversaciones con parlamentarios de todo el espectro político para defender la propuesta. El representante de Bastia considera que la situación actual no puede continuar y cree necesario iniciar una nueva etapa institucional. Advierte que, si el proyecto de ley fracasa, las demandas de mayor autonomía no desaparecerán y podrían reavivar las tensiones políticas en la isla.
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