François Ruffin admite haber cometido algunos errores en su tira cómica, pero desestima las acusaciones de racismo formuladas por sus antiguos aliados.
François Ruffin admite haber cometido algunos errores en su tira cómica, pero desestima las acusaciones de racismo formuladas por sus antiguos aliados.

La publicación a principios de mayo de su novela gráfica, "Esplendor de Picardía: Las aventuras de François Ruffin, reportero y diputado", provocó un ataque frontal de varias figuras de La France Insoumise contra el diputado del Somme. Criticado por representaciones consideradas problemáticas, François Ruffin reconoció que ciertas secuencias del libro podrían ofender a algunos lectores, al tiempo que se negó a respaldar las acusaciones de racismo y paternalismo que le lanzaron sus antiguos aliados políticos.

Entre los pasajes más comentados se encuentra una escena en la que Ruffin paga el billete de tren de una mujer multada por un revisor, mientras que, simultáneamente, pide a otro pasajero que «respete a la policía» después de que este último se quejara de que la mujer fuera tratada de forma informal. La diputada de LFI, Ersilia Soudais, describió esta escena como una ilustración del «complejo del salvador blanco», mientras que el alcalde de La Courneuve, Aly Diouara, la denunció como «racismo flagrante» unido a una «condescendencia sexista». El diputado Hadrien Clouet, por su parte, criticó un pasaje en el que Ruffin afirma que «las mujeres de Normandía y la gente de los suburbios», «las mujeres blancas y los norteafricanos» «no están hechos para encontrarse».

Esta controversia también puede interpretarse como un ajuste de cuentas presidencial.

En respuesta a estos ataques, Ruffin defendió un enfoque artístico basado en la empatía más que en la pedagogía, afirmando que su principal objetivo era "dar voz a los invisibles (operadores de montacargas, camioneros, cuidadores a domicilio) que mantienen el país en funcionamiento". La eurodiputada Emma Fourreau, por su parte, desaconsejó públicamente "leer o comprar" el libro, que describió como "plagado de racismo y paternalismo, con la figura del salvador blanco".

La virulencia del ataque del activista de izquierdas se explica también por un contexto más amplio: desde sus recientes declaraciones críticas sobre la "migración laboral" y la construcción de su propia candidatura presidencial independiente para 2027, la ruptura entre Ruffin y La France Insoumise (LFI) se ha vuelto cada vez más brutal. El hombre que en su día encarnó una sensibilidad singular dentro del movimiento mélenchonista —popular y arraigado en las zonas obreras— es ahora percibido por sus antiguos aliados como un adversario declarado.

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