El ex primer ministro François Fillon ha decidido recurrir de nuevo su condena en el caso de los cargos ficticios desempeñados por su esposa, Penélope. Ha presentado un recurso ante el Tribunal de Casación contra la decisión dictada por el Tribunal de Apelación de París el 17 de junio, tras el tercer juicio en este caso. El ex jefe de gobierno de 71 años continúa así su batalla legal contra las sanciones impuestas desde que estalló el escándalo en 2017.
Una sentencia revisada pero confirmada
En este último juicio, François Fillon fue condenado a cuatro años de prisión, de los cuales todos fueron suspendidos, a una multa de 375.000 euros y a cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Esta decisión, más indulgente que la anterior, le permite evitar la prisión con una pulsera electrónica. En 2022, había sido condenado a cuatro años de prisión, de los cuales uno debía cumplir, junto con la misma multa y diez años de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Una culpa que ahora es definitiva
En 2024, el Tribunal de Casación revocó parcialmente la sentencia de 2022, al considerar insuficiente el razonamiento de los jueces sobre la condena. Ordenó un nuevo juicio, limitado a una reevaluación de la sentencia, dado que la culpabilidad de François Fillon se consideraba establecida, en particular por malversación de fondos públicos y uso indebido de activos corporativos. Por lo tanto, el presente recurso no impugna los cargos, sino que únicamente pretende cuestionar la severidad de las condenas.
Penélope Fillon también se vio afectada
Penélope Fillon, por su parte, solo participó en este tercer juicio por daños y perjuicios. Su propia condena —una condena de dos años en suspenso y una multa de 375.000 euros— es firme desde el año pasado. Sin embargo, ha interpuesto un recurso ante el Tribunal de Casación, limitado a la cuestión de la indemnización civil, impugnando la cantidad que la pareja debe reembolsar.
El llamado caso "Penélopegate", revelado durante la campaña presidencial de 2017, impactó profundamente la vida política francesa. François Fillon, entonces favorito en las elecciones, vio cómo su campaña se desmoronaba bajo el peso de las revelaciones y la apertura de una investigación. Ocho años después, la saga legal continúa, esta vez ante el máximo tribunal francés, que deberá decidir de nuevo sobre el destino del ex primer ministro en los próximos meses.