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Este viernes, Pascal Praud, en su programa matutino de CNews, abordó con emoción los recientes disturbios en Nueva Caledonia. Para un análisis a fondo, el presentador invitó al estudio a la periodista Nelly Daynac, quien pasó su infancia en la isla.

El programa comenzó con la transmisión del desgarrador testimonio de una mujer de Nueva Caledonia, atrincherada en su casa con sus amigas y sus hijos. “Estamos encerradas, solo las mujeres, amigas del mismo barrio, cada una con dos hijos. Tienen cinco, siete, diez, nueve años… Nos vemos obligadas a valernos por nosotras mismas porque nuestros hombres están en el frente, escondidos… Sabemos que nuestros maridos están allá, enfrentándose a los alborotadores, armados ahora. ¡Han destrozado nuestra isla!”, relató, describiendo la destrucción de infraestructuras esenciales como farmacias y escuelas. Visiblemente consternada, confesó: “Tengo 39 años. Llamé a mi madre llorando. Lloré como una niña. Lloré como un bebé, diciéndole: ‘Mami, tengo miedo’. Le dije que llamara a la radio…”

Nelly Daynac se sintió profundamente conmovida por este testimonio. Pascal Praud destacó el impacto personal que estos sucesos tuvieron en la periodista, quien rememoró dolorosos recuerdos de su infancia durante los disturbios de 1984-1988 en Nueva Caledonia. "Vi a mi padre salir de noche hacia una de esas barricadas porque temíamos un asalto inminente. Eso es todo... Yo también lo viví... Los cortes de agua. Los toques de queda. Todo eso era mi vida cotidiana de niña", dijo.

Al comparar los acontecimientos actuales con los de la década de 80, Nelly Daynac enfatizó que la situación actual es mucho peor. "Cuando veo lo que está sucediendo hoy, me digo que la década de 80 no fue nada comparada con esto. Sin embargo, les aseguro que traumatizó a toda una generación", afirmó. La periodista también destacó el papel crucial de las mujeres en estos tiempos de crisis, mencionando a dos amigas de su infancia que participan en las patrullas en Numea.

Este episodio de "L'heure des pros" destacó la gravedad de los disturbios en Nueva Caledonia y el profundo impacto emocional en quienes los enfrentan, evocando los recuerdos de una generación marcada por problemas similares.

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