Más de 200 organizaciones internacionales han instado a los países productores de cazas F-35 a suspender de inmediato todos los envíos de armas a Israel, alegando preocupación por el uso de estas aeronaves en violación del derecho internacional. Una carta, firmada por 232 organizaciones de la sociedad civil, se envió el lunes a los ministros de los países involucrados en la producción del F-35, entre ellos Australia, Canadá, Dinamarca, Italia, Países Bajos, Noruega, Estados Unidos y el Reino Unido, para conmemorar el 500.º día del conflicto en Gaza.
Esta carta destaca que los últimos meses han demostrado el desprecio de Israel por el derecho internacional y que los países socios del programa F-35 no han logrado impedir el uso de estas aeronaves para cometer graves violaciones de dicho derecho. También critica la inacción de los gobiernos en el cumplimiento de sus obligaciones legales internacionales, así como su justificación de que la estructura del programa F-35 imposibilita el control de las armas destinadas a los usuarios finales, lo que lo hace incompatible con el derecho internacional.
Los F-35 son producidos por un consorcio internacional liderado por Lockheed Martin. El conflicto en Gaza se ha cobrado más de 48.000 vidas, y se estima que la cifra podría ser hasta un 40 % mayor. Miles de personas han sido desplazadas y gran parte de la infraestructura ha sido destruida por los bombardeos israelíes. A pesar de la gravedad de la situación, la carta enfatiza que los gobiernos continúan suministrando armas a Israel a través del programa F-35.
Katie Fallon, directora de una organización antiarmas, denunció el programa F-35 como símbolo de la complicidad occidental en los crímenes cometidos por Israel. Señaló que estos aviones se utilizaron durante 466 días para bombardear Gaza, en acciones clasificadas como crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. Añadió que, incluso después del alto el fuego temporal, el gobierno estadounidense continuó apoyando las amenazas de limpieza étnica y desplazamiento forzado en Gaza, afirmando que este programa avala tácitamente la continuación de estos crímenes.