La Casa Blanca anunció el martes que Estados Unidos colabora activamente con varios socios internacionales para poner fin a la guerra civil que ha asolado Sudán durante más de un año. Esta declaración surge en medio de informes sobre masacres a gran escala en la ciudad de Al-Fashir, que recientemente cayó en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un poderoso grupo paramilitar que lucha contra el ejército nacional sudanés.
“Estados Unidos ha participado activamente en los esfuerzos para lograr una solución pacífica al terrible conflicto en Sudán”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Washington afirma estar coordinando sus acciones con otros países y organizaciones regionales para intentar asegurar un alto el fuego duradero y relanzar un proceso político inclusivo.
La caída de al-Fashir, el último bastión estratégico del ejército sudanés en la región de Darfur, supone un avance importante para las RSF, que ahora controlan casi una cuarta parte del territorio sudanés. Esta victoria paramilitar estuvo acompañada de una violencia extrema: según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cientos de civiles fueron ejecutados, y numerosos testimonios describen escenas de atrocidades, incluyendo la separación forzada de hombres, mujeres y niños, seguida de tiroteos. Las RSF han negado cualquier responsabilidad por estos crímenes.
El fiscal de la Corte Penal Internacional ha anunciado la apertura de una investigación sobre las denuncias de masacres y violaciones cometidas en la ciudad. Los investigadores están recopilando pruebas y testimonios con vistas a posibles procesamientos por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Desde el estallido del conflicto en abril de 2023, Sudán se ha visto sumido en una espiral de violencia y caos humanitario. Millones de personas han sido desplazadas, mientras que el acceso a alimentos y atención médica es cada vez más limitado. A pesar de los numerosos intentos de mediación, en particular por parte de Estados Unidos, Arabia Saudita y la Unión Africana, aún no se ha alcanzado un acuerdo de paz duradero.
Para Washington, la situación en Al-Fashir ilustra la urgente necesidad de una respuesta internacional concertada. Estados Unidos pide una mayor presión sobre las partes en conflicto y un mayor apoyo a las iniciativas humanitarias para evitar que Darfur y el resto del país se hundan en una catástrofe aún más profunda.