El deseo de Donald Trump de reinstaurar las catapultas de vapor en los futuros portaaviones estadounidenses no debería poner en peligro el programa naval francés. El Ministerio de las Fuerzas Armadas asegura que no se han identificado riesgos técnicos ni industriales específicos en relación con la fabricación y el mantenimiento de las catapultas electromagnéticas destinadas a la Francia Libre, que sustituirá al Charles de Gaulle en 2038.
El presidente de Estados Unidos ha solicitado que los futuros buques de la Armada estadounidense abandonen esta tecnología moderna, que considera menos fiable que el sistema de propulsión a vapor. Esta decisión podría afectar al USS Doris Miller, cuya entrega está prevista para 2034. La medida había suscitado preocupación en Francia, ya que la viabilidad a largo plazo de una tecnología militar depende, en particular, del número de pedidos necesarios para mantener la experiencia, las líneas de producción y la capacidad de mantenimiento.
Una cadena de suministro estadounidense considerada suficientemente sólida
París cree, sin embargo, que los requisitos estadounidenses vigentes permitirán preservar este sector. Los tres primeros portaaviones de la clase Ford están o estarán equipados con el sistema electromagnético EMALS diseñado por General Atomics. Dado que este equipo ya está desarrollado y operativo, su mantenimiento deberá garantizarse durante varias décadas. No obstante, la Dirección General de Armamento (DGA) francesa continúa sus conversaciones con las autoridades estadounidenses para supervisar las consecuencias concretas del cambio anunciado por Donald Trump.
Los sistemas de lanzamiento electromagnético (EMALS) utilizan energía eléctrica para lanzar aeronaves desde la cubierta, con una aceleración más precisa que las antiguas catapultas de vapor. Esta flexibilidad debería permitir a la Francia Libre lanzar tanto aviones pesados como drones. La ministra delegada para las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, reconoce la existencia de una dependencia de Estados Unidos, pero la presenta como «controlada y deliberada». Paralelamente, se realizará un estudio para examinar la viabilidad de un sistema electromagnético propio, sin que, por el momento, se cuestione la compra de equipos estadounidenses.
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