El Kremlin anunció el martes que Rusia mantiene contacto constante con Venezuela en relación con la escalada de tensiones militares en el Caribe, a medida que Washington intensifica sus operaciones navales y aéreas en la región. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró a la prensa que Moscú mantiene "contactos de trabajo constantes" con Caracas, sin especificar la naturaleza exacta de estos intercambios.
Esta declaración se produce en medio de una serie de operaciones estadounidenses llevadas a cabo durante las últimas semanas en el Caribe y el Pacífico Oriental, oficialmente destinadas a combatir el narcotráfico. Según las autoridades estadounidenses, estas acciones han tenido como objetivo al menos catorce buques y han causado sesenta y una víctimas, descritas como presuntos narcotraficantes. Moscú, por su parte, condenó lo que calificó de "uso excesivo de la fuerza militar" por parte de Estados Unidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso reafirmó este fin de semana su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, al tiempo que instó a la moderación y a la desescalada. Dmitri Peskov enfatizó el deseo del Kremlin de que la situación se mantenga "estable y pacífica" en la región, especificando que Rusia desea evitar cualquier escalada que pueda desembocar en un nuevo conflicto.
Las relaciones entre Moscú y Caracas se han fortalecido considerablemente en los últimos años, en un contexto de aislamiento internacional del régimen venezolano. El pasado mes de mayo, Vladimir Putin y Nicolás Maduro firmaron en Moscú un acuerdo de asociación estratégica que prevé una mayor cooperación en las áreas de defensa, energía e infraestructura.
Mientras Estados Unidos continúa su despliegue militar en el Caribe, esta coordinación ruso-venezolana demuestra una clara alineación política con Washington. Para el Kremlin, Venezuela sigue siendo un aliado clave en América Latina, al igual que Cuba y Nicaragua, en una región donde la rivalidad por la influencia con Estados Unidos adquiere una dimensión geopolítica cada vez mayor.