Haití al borde del colapso: la ONU advierte del riesgo de un "caos total"
Haití al borde del colapso: la ONU advierte del riesgo de un "caos total"

La situación es tan explosiva que amenaza con salirse de control. El lunes, ante el Consejo de Seguridad, la Representante Especial de la ONU para Haití, María Isabel Salvador, no dudó en expresarse: «Nos acercamos a un punto sin retorno». Ante el aumento descontrolado de la violencia de pandillas, Haití corre el riesgo, según ella, de sumirse en el caos absoluto. La capital, Puerto Príncipe, ya está tres cuartas partes bajo control de grupos armados, y la propia ONU está reduciendo su presencia debido a la falta de garantías de seguridad. Las advertencias no son nuevas, pero esta vez, la diplomática de la ONU da la voz de alarma con renovada urgencia. Las pandillas, mejor armadas y organizadas, están intensificando sus ataques coordinados, extendiendo su alcance a zonas que antes eran relativamente vírgenes. El resultado: una población en pánico, un Estado deslegitimado y una violencia cotidiana sin límites.

Una capital sitiada, un Estado impotente

Desde mediados de febrero, los ataques se han intensificado. En pocas semanas, varios barrios se han sumido en el terror. Asesinatos, violaciones, saqueos, secuestros: las bandas criminales gobiernan. Los haitianos, ya cansados ​​de la inestabilidad política crónica, están perdiendo gradualmente la confianza en su gobierno. Y mientras la situación se deteriora, la financiación internacional se agota. María Isabel Salvador enfatizó la urgente necesidad de ayuda concreta y rápida. Según ella, solo una fuerte movilización de la comunidad internacional puede detener la actual espiral descendente. De lo contrario, la ayuda humanitaria, ya debilitada por los recortes presupuestarios, en particular la de Estados Unidos, podría colapsar. Y con ella, los últimos focos de resistencia institucional. Haití, el país más pobre de América, ahora está pagando el precio de un abandono gradual sumado a la violencia sistémica. La ONU, con su presencia sobre el terreno menguante, teme que incluso su mínima presencia pronto se vuelva insostenible. "Sin esta ayuda vital, las operaciones de la ONU podrían verse aún más limitadas, precisamente cuando el país más nos necesita", insistió la diplomática. ¿Otra advertencia? Quizás. Pero esta vez, la palabra que usó es escalofriante: caos.

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