Israel ha anunciado la prohibición de entrada a la Franja de Gaza para cierto personal médico y humanitario extranjero, una decisión que amenaza con suspender las actividades de varias organizaciones internacionales en el territorio devastado por más de dos años de guerra. Las autoridades israelíes exigen ahora a las ONG que registren información detallada sobre sus empleados, bajo amenaza de cesar sus operaciones.
Según fuentes humanitarias, algunas de las 37 organizaciones afectadas están considerando cumplir con estas nuevas normas, ante el temor de que la crisis humanitaria se agrave si se les bloquea permanentemente el acceso a Gaza. Tres ONG indicaron que esta semana se informó a su personal extranjero de que ya no podía entrar en el enclave, mientras que anteriormente se permitía la circulación del personal humanitario internacional.
El Ministerio de Asuntos de la Diáspora de Israel, responsable del proceso de registro, afirma que estas medidas buscan evitar el desvío de ayuda humanitaria por parte de grupos armados palestinos. Las ONG refutan esta justificación, señalando que se han presentado pocas pruebas que respalden estas acusaciones, que también han sido cuestionadas por un análisis del gobierno estadounidense. Argumentan además que compartir datos sobre su personal podría aumentar los riesgos de seguridad, dado que cientos de trabajadores humanitarios han muerto o resultado heridos desde el inicio del conflicto.
Entre las organizaciones afectadas se encuentran Médicos Sin Fronteras (MSF), Médicos del Mundo Suiza y el Consejo Danés para los Refugiados. Todas ellas informaron que se les negó la entrada a Gaza a su personal internacional. MSF desempeña un papel fundamental en el sistema de salud local, apoyando a varios hospitales del Ministerio de Salud y gestionando instalaciones médicas de campaña. La ONG advierte que la falta de personal clave podría provocar graves deficiencias en los servicios de emergencia.
Las autoridades israelíes sostienen que unas 20 organizaciones han aceptado las nuevas normas y podrán seguir entregando ayuda. Sin embargo, un organismo de coordinación liderado por la ONU estima que estos actores solo podrán cubrir una fracción de las necesidades humanitarias, mientras que la falta de vivienda y el hambre siguen siendo una situación generalizada entre los aproximadamente dos millones de habitantes de Gaza.
Sobre el terreno, las posibles consecuencias son profundamente preocupantes. Los residentes desplazados, que dependen de la ayuda alimentaria y financiera de las ONG amenazadas de ser prohibidas, temen una devastación total si estas organizaciones se retiran. Las autoridades médicas locales también advierten de una situación sanitaria ya crítica, marcada por una escasez masiva de medicamentos, que podría agravarse aún más sin la ayuda humanitaria internacional.