Donald Trump ha anunciado una reducción significativa de la participación estadounidense en ejercicios militares con Corea del Sur. El presidente justifica esta decisión citando el costo de estas maniobras y su deseo de preservar su "muy buena relación" con el líder norcoreano Kim Jong-un. También considera que Pyongyang se ha mostrado "no amenazante y respetuoso" desde su regreso a la Casa Blanca.
Los ejercicios anuales Ulchi Freedom Shield estaban programados para comenzar el lunes y durar once días. Tradicionalmente, permiten a las fuerzas surcoreanas y estadounidenses preparar una respuesta conjunta en caso de un ataque del Norte. Pyongyang los presenta habitualmente como un ensayo para una invasión y había advertido que podría reforzar su capacidad disuasoria en respuesta a su organización. Corea del Norte también lanzó un misil balístico hacia el Mar de Japón el miércoles.
Una nueva señal de apertura hacia Pyongyang.
El día anterior, Donald Trump había publicado una fotografía de su encuentro de 2019 con Kim Jong-un, acompañada de un mensaje en el que afirmaba que ambos líderes se habían llevado "muy bien". La reducción de los ejercicios militares refleja, por tanto, su deseo de retomar una diplomacia más personal, un estilo que ya había destacado durante su primer mandato. Esta decisión, sin embargo, podría preocupar a Seúl, que depende de la presencia militar estadounidense frente a una Corea del Norte con armas nucleares.
En otro mensaje, el presidente estadounidense celebró el pacto de defensa firmado el 7 de agosto entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán. Considera que este acuerdo permitirá a los estados de Oriente Medio garantizar su seguridad de manera más eficaz. Algunos analistas, sin embargo, lo interpretan como una señal del deseo de estos países de diversificar sus alianzas, en un momento en que la fiabilidad de la protección estadounidense se cuestiona cada vez más en la región.
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