La inflación de precios al consumidor continúa desacelerándose en Francia. En diciembre, la inflación se situó en el 0,8% interanual, frente al 0,9% de noviembre, según una estimación provisional publicada el martes por el INSEE, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia. Esta cifra confirma una tendencia hacia un aumento más moderado, pero oculta tendencias contrapuestas entre las diferentes categorías de gasto, desde una fuerte caída de los precios de la energía hasta el encarecimiento de los alimentos para los hogares. Esta ligera disminución de la inflación anual se debe principalmente a la caída más pronunciada de los precios de la energía. En diciembre, estos cayeron un 6,8% interanual, tras una significativa disminución del 4,6% en noviembre. Los productos petrolíferos son el principal impulsor de esta caída, en un contexto de precios del crudo más moderados y una menor tensión en los mercados internacionales. Esta tendencia reduce automáticamente las facturas energéticas de los hogares, aunque el efecto sigue siendo desigual según los métodos de calefacción y transporte. Mientras tanto, otros componentes del índice siguen contribuyendo al aumento de los precios. Los precios de los servicios siguen subiendo a un ritmo constante, con un incremento anual del 2,2%, idéntico al observado en noviembre. Los precios del tabaco, por su parte, muestran un marcado incremento del 4,1% interanual, nuevamente sin cambios significativos respecto al mes anterior.
Los precios de los alimentos siguen aumentando a pesar de la disminución general de las tensiones.
Contrariamente a la tendencia observada en los precios de la energía, los precios de los alimentos se están acelerando. En diciembre, subieron un 1,7% interanual, tras un aumento del 1,4% en noviembre. Este aumento se debe principalmente a los productos frescos, sensibles a las condiciones meteorológicas y a los costes de producción. Para los consumidores, esta tendencia sigue siendo muy perceptible en su vida diaria, ya que los gastos en alimentación representan una parte significativa de los presupuestos familiares. Los productos manufacturados, por otro lado, siguen contribuyendo a moderar la inflación. Sus precios cayeron un 0,4% interanual, aunque la tasa de descenso es menos pronunciada que en noviembre, cuando alcanzó el 0,6%. Esta tendencia refleja tanto una demanda aún contenida de ciertos bienes como una normalización gradual de las cadenas de suministro tras las graves perturbaciones de años anteriores.
A lo largo de un mes, el índice de precios al consumo ha vuelto a subir ligeramente.
Tras una caída del 0,2% en noviembre, los precios subieron un 0,1% en diciembre. Este repunte mensual se debe principalmente a los efectos estacionales en los servicios, en particular el transporte, así como a un ligero aumento en los precios de los alimentos. Por el contrario, los precios de la energía y los bienes manufacturados continuaron bajando durante el período, mientras que los precios del tabaco se mantuvieron estables. El Índice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA), utilizado para comparar la inflación entre los países de la zona euro, siguió una tendencia similar. En diciembre, subió un 0,7% interanual, tras el 0,8% de noviembre. En términos mensuales, también mostró un aumento del 0,1%, tras una caída el mes anterior. Estas cifras provisionales se confirmarán o ajustarán cuando se publiquen los resultados finales, previstos para el 15 de enero. No obstante, pintan un panorama inflacionario más tranquilo que en 2024, sin señalar, no obstante, el fin de las presiones sobre el poder adquisitivo. La caída de los precios de la energía proporciona un respiro, pero el aumento persistente de los alimentos y los servicios es un recordatorio de que la inflación, incluso moderada, sigue siendo una tendencia a largo plazo.