Dominique Bussereau presentó el sábado al gobierno las conclusiones de su misión sobre el futuro de los servicios ferroviarios de alta velocidad para el desarrollo regional. El exministro de Transportes descartó dos soluciones radicales: ni el retorno al monopolio ni el abandono de las líneas menos rentables. Su informe aboga por una tercera vía, mediante un mecanismo de solidaridad entre los operadores ferroviarios, en el marco de la apertura gradual de la red de alta velocidad a la competencia.
Un sistema estructurado y temporal
Este acuerdo de colaboración se regiría por criterios específicos y tendría una duración limitada. El objetivo declarado es mantener los servicios en zonas menos atractivas comercialmente, sin poner en peligro la liberalización del sector ferroviario. La fórmula elegida busca una solidaridad explícita, mesurada y neutral entre los distintos operadores del mercado.
El gobierno encomendó a Dominique Bussereau la tarea de encontrar un equilibrio entre la viabilidad económica y la continuidad territorial. Las líneas en cuestión son aquellas que corren el riesgo de desaparecer debido a su escaso atractivo para nuevos operadores privados. El informe propone una mancomunación temporal de costes para mantener el servicio a ciertas ciudades medianas actualmente conectadas a la red ferroviaria de alta velocidad.
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